Buenos hábitos para evitar problemas online
Empieza por algo básico, usa un correo electrónico cifrado
Uno de los primeros pasos para mejorar tu seguridad online es cuidar el correo electrónico. El email sigue siendo la puerta de entrada a muchos ataques, desde intentos de estafa hasta robos de cuentas. Utilizar un servicio de correo electrónico cifrado añade una capa extra de protección, ya que ni el propio proveedor del servicio puede leer tus correos, evitando el rastreo con fines publicitarios.
Usa contraseñas fuertes (y diferentes)
Puede parecer el consejo de siempre, pero sigue siendo uno de los más ignorados. Usar la misma contraseña para todo es cómodo, pero también muy arriesgado. Si una web sufre una filtración y utilizas esa misma clave en otros servicios, el problema se multiplica.
Lo ideal es crear contraseñas largas, combinando letras, números y algún símbolo, y que cada servicio importante tenga la suya propia. Si te parece imposible acordarte de todas, un gestor de contraseñas puede ser un gran aliado, solo tendrás que recordar una clave maestra.
Desconfía de lo que llega “con demasiada prisa”
Correos, mensajes o notificaciones que te meten prisa son una señal de alerta. Avisos de supuestos problemas con tu banco, premios que caducan en minutos o cuentas que van a ser bloqueadas suelen ser intentos de engaño. Antes de hacer clic en un enlace o descargar un archivo, párate un segundo. Revisa la dirección del remitente, busca errores en el texto y, si tienes dudas, entra en la web oficial escribiendo tú mismo la dirección en el navegador. Ese pequeño gesto puede ahorrarte muchos dolores de cabeza.
Cuidado con las redes Wi‑Fi públicas
Las redes Wi‑Fi gratuitas de cafeterías, aeropuertos o centros comerciales son muy prácticas, pero también más inseguras. En ellas es más fácil que terceros intercepten la información que envías. Si necesitas usarlas, evita acceder a servicios sensibles como banca online o correos importantes. Y si lo haces con frecuencia, plantéate usar una red privada virtual (VPN), que cifra tu conexión y añade un extra de privacidad.
Haz copias de seguridad con regularidad
Aunque no lo pensemos, perder archivos importantes es más común de lo que parece. Un fallo del disco duro, un virus o un simple error pueden borrar fotos, documentos o recuerdos valiosos. Hacer copias de seguridad periódicas, ya sea en un disco externo o en un servicio en la nube fiable, te da tranquilidad. Si algo falla, tendrás una red de seguridad.
Usar internet de forma segura no requiere conocimientos técnicos avanzados, sólo se trata de aplicar el mismo sentido común que usaríamos en la vida diaria. No confiar a ciegas, proteger lo que es importante y estar atentos a señales de alarma. Con esos hábitos, internet puede seguir siendo una herramienta útil y cómoda, sin convertirse en una fuente constante de preocupaciones.