Carta del obispo de la Diócesis de Sigüenza-Guadalajara : La Actividad Deportiva
miércoles 15 de julio de 2026, 12:07h
Queridos hermanos en el Señor: Os deseo gracia y paz.
Durante los meses de verano aumentan las actividades deportivas. El cuidado físico es importante para mantener un sano equilibrio vital. El período estival es un tiempo propicio para el desarrollo del deporte en todas sus variedades: competición, entrenamientos, rehabilitaciones, iniciativas lúdicas, contacto directo con la naturaleza, excursiones, marchas, paseos, caminatas, etc.
El 15 de junio de 2025, en la homilía del Jubileo del Deporte, León XIV destacó tres aspectos que hacen de la actividad deportiva “un medio valioso para la formación humana y cristiana”:
1) “En una sociedad marcada por la soledad, en la que el individualismo exagerado ha desplazado el centro de gravedad del "nosotros" al "yo", terminando por ignorar al otro, el deporte -especialmente cuando se practica en equipo- enseña el valor de la colaboración, de caminar juntos, (…). De este modo, puede convertirse en un importante instrumento de recomposición y encuentro, entre los pueblos, en las comunidades, en los entornos sociales y laborales, en las familias”.
2) “En una sociedad cada vez más digital, en la que las tecnologías, aunque acercan a personas ajenas, a menudo alejan a quienes están cerca, el deporte valora la concreción de estar juntos, el sentido del cuerpo, del espacio, del esfuerzo, del tiempo real. Así, frente a la tentación de huir a mundos virtuales, ayuda a mantener un contacto saludable con la naturaleza y con la vida concreta, único lugar en el que se ejerce el amor”.
3) “En una sociedad competitiva, donde parece que sólo los fuertes y los ganadores merecen vivir, el deporte también enseña a perder, poniendo a prueba al hombre, en el arte de la derrota, con una de las verdades más profundas de su condición: la fragilidad, el límite, la imperfección”. “El atleta que nunca se equivoca, que no pierde jamás, no existe. Los campeones no son máquinas infalibles, sino hombres y mujeres que, incluso cuando caen, encuentran el valor para levantarse”.
El Papa recordó unas célebres palabras pronunciadas el 12 de abril de 1984 por san Juan Pablo II: “El deporte es alegría de vivir, juego, fiesta, y como tal debe valorarse (…) mediante la recuperación de su gratuidad, de su capacidad para estrechar lazos de amistad, para favorecer el diálogo y la apertura de unos hacia otros”.
Recibid mi cordial saludo y mi bendición.
Julián Ruiz Martorell, Obispo de Sigüenza-Guadalajara