Una reciente investigación del Instituto de Salud Carlos III (ISCIII) ha puesto de relieve que el acortamiento de los telómeros tras un episodio grave de COVID-19 está vinculado a la aparición de secuelas respiratorias, con diferencias notables entre hombres y mujeres. Este estudio, realizado por el Centro Nacional de Microbiología del ISCIII y publicado en la revista Frontiers in Immunology, utiliza una cohorte de pacientes que previamente había permitido identificar el acortamiento telomérico asociado a la enfermedad en 2024.
Los telómeros, que son secuencias genéticas ubicadas en los extremos de los cromosomas y funcionan como un ‘reloj biológico’, se acortan con el envejecimiento celular, aumentando el riesgo de diversas enfermedades. Los hallazgos actuales confirman que este fenómeno es un factor determinante en el desarrollo de complicaciones respiratorias tras un cuadro severo de COVID-19, y subrayan que las consecuencias varían según el género del paciente.
Análisis exhaustivo y metodología
La investigación fue coordinada por las doctoras Amanda Fernández Rodríguez y María Angeles Jiménez Sousa, quienes pertenecen a la Unidad de Infección Viral e Inmunidad del CNM-ISCIII y al Área de Enfermedades Infecciosas del CIBER-ISCIII. Las autoras principales son Raquel Behar Lagares y Ana Virseda Berdices, con colaboración del Hospital Universitario del Tajo y el Hospital Universitario Infanta Cristina, ambos en Madrid.
Se analizaron datos clínicos de 49 pacientes ingresados en la UCI por COVID-19 entre agosto de 2020 y abril de 2021. La longitud relativa de los telómeros en sangre se midió mediante ensayos PCR cuantitativos tanto al momento de la hospitalización como un año después del alta, ampliando este último análisis a un total de 73 pacientes.
Diferencias significativas según género
Los resultados revelan que muchos pacientes continuaban experimentando síntomas respiratorios un año después del alta, mientras que una menor proporción presentaba signos radiológicos compatibles con enfermedad pulmonar parenquimatosa difusa (DPLD). En las mujeres, el acortamiento telomérico se asoció a la persistencia de síntomas como disnea, dolor torácico y tos, especialmente en aquellas que requirieron decúbito prono durante su estancia en la UCI.
Por otro lado, en los hombres, los telómeros más cortos se relacionaron específicamente con el desarrollo de DPLD, manteniéndose esta asociación entre aquellos que necesitaron ventilación mecánica invasiva o posicionamiento prono durante su ingreso.
Implicaciones para la salud futura
La investigación sugiere que el acortamiento telomérico podría servir como un biomarcador para evaluar el riesgo de alteraciones respiratorias relacionadas con el envejecimiento, diferenciándose entre hombres y mujeres. La longitud relativa de los telómeros podría convertirse en un indicador pronóstico valioso para las secuelas respiratorias a largo plazo, lo cual podría facilitar la estratificación del riesgo y guiar estrategias personalizadas para el seguimiento en supervivientes de COVID-19 tras su paso por la UCI.
Referencia del artículo: Raquel Behar-Lagares, Ana Virseda-Berdices, Oscar Martínez-González, Rafael Blancas, Eva Manteiga, Paula Muñoz-García, María J Mallol Poyato, Jorge Molina del Pozo, Marcela Homez-Guzman, María A. Alonso Fernández, Salvador Resino, Amanda Fernández-Rodríguez, María Á Jiménez-Sousa. Gender-based differences in telomere attrition and long-term respiratory dysfunction in COVID-19 ICU survivors one year post-infection: implications for aging-associated pulmonary decline. Front. Immunol.1/2026. ISSN: 1664-3224. DOI: https://doi.org/10.3389/fimmu.2025.1681454.