La lluvia dio una pausa el sábado para que Guadalajara pudiera celebrar la tradicional festividad de San Antón, patrón de los animales. La esperada salida de la Botarga por la calle Mayor fue acompañada por el sonido de las dulzainas y el ancestral cántico del Alhiguí.
A pesar de un ambiente gris, la botarga cautivó a vecinos, curiosos y visitantes que se congregaron en el corazón de la ciudad para disfrutar de uno de los rituales más arraigados del calendario festivo local.
Un recorrido lleno de alegría
Los cuatro integrantes de la botarga —el manda, los mandaderos y la botarguilla— fueron recibidos en el Ayuntamiento por el concejal de Festejos, Santiago López. Junto a él, los concejales Javier Toquero, Alfonso Esteban y Chema Antón acompañaron a la comitiva en su tradicional recorrido hacia la iglesia de Santiago.
Entre saltos, bailes y el tintineo de cencerros, la botarga involucró tanto a pequeños como a mayores en el popular juego del Alhiguí, desafiando a los asistentes a atrapar con la boca el higo que pendía de una caña en constante movimiento. El estribillo resonaba: “Al higuí, al higuí, con la mano no, con la boca sí”.
Bendición y convivencia
La procesión festiva avanzó entre risas y aplausos, sumando a numerosos vecinos que se unieron a la celebración junto a sus mascotas. El evento culminó en la parroquia de Santiago, donde se llevó a cabo la tradicional bendición de los animales.
Afuera del templo, perros, gatos, loros y otras mascotas esperaban pacientemente su turno junto a sus dueños en un ambiente de convivencia y respeto. La botarga continuaba animando a los niños mientras el público observaba con atención.
El evento concluyó con el clásico reparto de panecillos de San Antón, poniendo así un broche final a una jornada que reafirmó el apego de Guadalajara por sus tradiciones populares. Este evento marca también el inicio de los preparativos para los actos del Carnaval, donde la botarga volverá a ser protagonista.
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