La verdadera muestra de encontrarse ante un auténtico maestro, no es un despliegue aparentemente inconmensurable de conocimientos, sino el virtuosismo de hacer las preguntas oportunas. No sólo por la exhortación que ello supone para otros a conocer, sino porque el avance que la pregunta supone, condensa en realidad todo o el conocimiento que sirve de base para poder avanzar