El festejo de rejones abrió la feria de la Antigua. Una tarde en la que Ventura se llevó el triunfo al cortar tres orejas y Galán puso el toreo. Les acompañó Joao Moura hijo al que le vino grande el compromiso pese a demostrar garra. Los toros de Soto de la Fuente fueron sosos y flojos obligando a los jinetes a poner todo de su parte.
Ventura fue quien atravesó la puerta grande por segundo año consecutivo. Su inicio en Las Cruces no fue del todo acertado. Luego se fue entonando el hispanoluso en el tercio de banderillas. Hubo fases muy toreras montando a Morante. Dejó Ventura lo mejor para el final montando a Califa. Tres cortas en un palmo y dos más a dos manos antes de matar eficiente y pasear su primera oreja.
Desorejó al quinto después de una actuación más redonda. Lo mejor llegó sobre Ginés con cites muy toreros. Terminó de calentar a los presentes con tres cortas y dos rosas. Quiso Ventura asegurar el triunfo y pasó tres veces con el rejón de muerte antes de verlo claro y ejecutar la suerte provocando una muerte rápida.
El conquense Sergio Galán regresaba a Guadalajara después de su apoteosis de hace dos temporadas donde cortó cuatro orejas. Destacó en su primero toreando a dos pistas sobre Vidrié y Ojeda. Un toreo de poca espectacularidad pero muy ligado a los cánones del arte del rejoneo. Clavó efectivo las banderillas y mató fácil paseando una oreja.
Lo mejor de Galán aconteció a lomos de Apolo en el cuarto. Solventó siempre fácil las apreturas a las que le sometió su oponente. Mató tras dos pinchazos y un descabello perdiendo una oreja que se le llegó solicitar.
El joven Joao Moura dejó un derroche de ganas sobre el ruedo capitalino. Sin embargo no llegó al nivel de sus compañeros de cartel. Paseó una oreja de su primero tras un rejoneo eficiente. El sexto que pasó de los 600 kilos tuvo transmisión en los embroques aunque anduvo justo de fuerzas. Moura dejó varios palos interesantes aunque su labor no tomo vuelo. Mató de un feo bajonazo que echó el cierre a una tarde con altibajos para el luso.
Poca materia prima
El festejo del sábado era a priori el cartel más rematado del ciclo. Llegaba un Julián López, El Juli, en estado de gracia y un Manuel Jesús Cid, El Cid, en franca recuperación. Junto a ellos Alejandro Talavante que entró a última hora para suplir al lesionado Miguel Ángel Perera. Sin embargo el ganado de Santiago Domecq no permitió a El Juli triunfar ya que los dos toros con más posibilidades cayeron en manos de sus compañeros de cartel.
El Juli pechó en primer lugar con un manso que embistió a arreones. Tres series intentó elmadrileño antes de irse a por la espada como merecía la situación. Tampoco en el cuarto se aliaron los factores necesarios para el éxito. Dejó El Juli en el saludo capotero dos verónicas templadas y cadenciosas. Dio distancia en la muleta a un toro que embestía con tranco pero punteaba al final del muletazo. Se hizo con el astado y dejó una cuarta serie muy importante sobre la diestra. También dejó naturales interesantes y acabó toreando en circulares. Con la espada en la mano se puso a torear al natural pero el animal, ya rajado, y el poco respeto de las peñas terminaron de frustar al torero que pinchó la oreja.
El Cid debutaba en Guadalajara donde ya había estado anunciado en dos ocasiones. Demostró ganas de salida con su primero toreando a la verónica bullidor. La segunda serie conla diestra fue la mejor a un toro que embistió siempre con emoción. En la quinta toreó al natural tratando de dominar el punto de genio del burel. Acabó efectista con circulares y una gran estocada tras pinchazo le valió su primera oreja.
Otra paseó del quinto. Un marmolillo con el que se llegó a poner pesado. Lo apoyaron los tendidos de sol y una estocada fácil le sirvió para logra un triunfo pobre.
Alejandro Talavente llegó dispuesto a resarcirse de su última actuación en Guadalajara en la que se dejó un toro vivo. En su primero sin transmisión sólo quedó para reseñar un quite muy trabajado por lopecinas culminado con una revolera. El importante y encastado sexto lo desbordó en todo momento. Le dio distancia para aliviarse y dibujó una faena plagada de enganchones. Una sustitución la suya que no llegó a justificar.
Gran colofón
Lo mejor de la feria llegó el último día. Enrique Ponce e Iván Fandiño encandilaron a un casi lleno coso de Las Cruces. El Fandi no termino de acoplarse con su buen primero y abrevió con el complicado quinto.
A Ponce se le murió su primero con la espada en la mano y dispuesto a matarlo. Un ataque hizo que el toro tuviera que ser apuntillado. Antes lo había cuidado mucho el valenciano en una lección de conocimiento de los tiempos y la técnica del toreo.
En el buen cuarto volvió Ponce a gustarse toreando con mucha estética por ambos pitones. A pesar de pinchar paseó una oreja de peso después de una estocada y un descabello.
Fandiño demostró ser merecedor de la sustitución que se le concedió. Entendió muy bien a su exigente primero toreando con rotundidad con la diestra. El descabello le privó de tocar pelo tras una gran estocada.
También en el sexto estuvo Fandiño a un alto nivel con un ejemplar justo de fuerzas. Lo entendió bien en una faena corta pero intensa con una gran serie de naturales. Esta vez si que acertó a la primera con la espada y el descabello llevándose una merecida oreja.
El Fandi gustó en banderillas al público alcarreño y también dejó dos verónicas reseñables al quinto. Nada relevante con la franela dibujó el granadino en una tarde desdibujada para él.
Un ciclo de menos a más en el que el ganado determinó en gran medida los resultados de los diestros. Lo mejor, la gran afluencia de público el domingo de feria.