"Yellow Letters" lleva a la Berlinale los peligros para la democracia en todo el mundo
El filme denuncia la represión del gobierno turco contra los artistas y profesores que no apoyan sus políticas e ideas pero advierte del riesgo en Alemania y Occidente
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REDACCION
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redaccionguadanewses/9/9/19
sábado 14 de febrero de 2026, 13:43h
El realizador turco-alemán İlker Çatak ha impactado en la competición de la Berlinale con "Yellow Letters", una historia sobre la represión y la censura contra artistas que se practica en Turquía pero que podría ocurrir en cualquier lugar del mundo, como señaló el cineasta en una rueda de prensa. Es una historia que le puede pasar a cualquiera que viva ahora en Europa, resaltó Çatak, que ha querido precisamente rodar la película en Berlín -representando a Estambul- y Hamburgo -como Ankara- para simbolizar que los problemas que trata pueden ocurrir en los países occidentales.
"Cada artista tiene que tomar su decisión", señaló el realizador, que agregó que en los momentos difíciles que vivimos, para él la única opción como artista "es tener conciencia política, levantar mi voz y plantear preguntas". No se trata, agregó, de hacer cine para proporcionar respuestas. "Pero tenemos que tener en cuenta quiénes somos a la hora de contar historias", resaltó Çatak, que no cree que desde el cine se pueda cambiar nada políticamente, pero desde luego "los políticos no cambian nada".
Desde su posición como cineasta, en 'Yellow Letters' denuncia la represión del gobierno turco contra los artistas y profesores que no apoyan sus políticas e ideas. Derya (Özgü Namal) y Aziz (Tansu Biçer) son una célebre pareja de artistas de Ankara hasta que lo que parece un insignificante incidente durante el estreno de una obra que él ha escrito y ella protagoniza, los lleva a perder todo lo que tienen por la presión de las autoridades. Para Biçer la película está llena de capas, algo que es reflejo de la situación normal de cada persona. "Yo mismo me dedico al teatro, a las series, a los anuncios a las películas... pero lo más importante para mí es preservar mi ética".
Es eso lo que plantea el filme, hasta qué punto estamos comprometidos con nuestras ideas y ética como para ponerlo todo en riesgo. Algo que cuando se estaba rodando el filme se hizo más evidente con el empeoramiento de la situación mundial y con cada vez más países en los que la democracia está en peligro. El cineasta puso el ejemplo de su país, Alemania. "Siempre estamos pensando que lo haceos todo bien y que el país es seguro, pero la democracia y la libertad de expresión tienen que ser defendidas cada día, no podemos tomar nada por sentado". En Alemania y en todo occidente, "donde la situación no es mejor que en cualquier otra área del mundo", agregó.
Por su parte, Özgü Namal, quiso precisar que la película se rodó en Alemania porque era le mejor elección para contar una historia que se podría haber grabado en Turquía, sin problemas de censura, algo que había apuntado un periodista.