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Es el puro lo que molesta, no el humo

Es el puro lo que molesta, no el humo

Por Lord Charles Albert
domingo 30 de junio de 2024, 15:24h

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Llevo más de 33 años fumando puros. Me gusta fumar. Para mí fumar un puro es un placer, como lo es acompasar con palmas cada año la Marcha Radetsky en el Concierto de Año Nuevo de Viena, como lo es volver a leer los Episodios Nacionales de Pérez Galdós o como lo es ver la película de Testigo de Cargo con el magistral Charles Laughton con dos bolsas de palomitas, una de patatas fritas, un Toblerone, unos kikonazos y tres onzas de la receta tradicional de chocolate Lindt.

Fumar un puro para mí es un placer, un deleite, no un vicio ni una adición, es un auténtico placer.

Dicho esto, vivimos tiempos convulsos donde la mediocridad y el medio pelo campan a sus anchas en las clases dirigentes que nos ha tocado sufrir.

El Ministerio del ramo amenaza ahora con prohibir fumar en la calle y terrazas e incluso en ámbitos y espacios de la vida privada e íntima de las personas.

Decía el otro día el filósofo Fernando Savater que prohibir es una demostración de poder : yo mando y tu obedeces, porque lo hago por tu bien, porque me preocupa tu salud…Dice el ministerio en cuestión que está estudiando “medidas poliédricas”, para esta prohibición de fumar, con una Comisión de Expertos (a mis cortas entendederas se les escapa lo de “medidas poliédricas”. En cuanto a lo de la Comisión, ya hemos visto para qué sirven las Comisiones, y entiendo perfectamente “la insoportable levedad del ser” de los Expertos).

Fue en 2011 cuando quitaron los espacios reservados para fumadores en los restaurantes. Estaba completamente prohibido fumar en los bares y restaurantes. Fue ese año cuando al terminar de comer en el Akelarre (restaurante don dos estrellas Michelin gestionado por Pedro Subijana) me trajeron un café Jamaica Blue Mountain, saqué un puro de mi purera, y me lo llevé a la nariz para comprobar su frescura y aroma. En ese instante y como si de un resorte se tratara, el resto de comensales como una manada de suricatas se pusieron en posición de alerta y mi persona fue objeto de la mirada vigilante de más de cuarenta pares de ojos que advertían la amenaza de un peligro inminente …Al momento, vino el Jefe de Sala y me informó, cortésmente, que estaba totalmente prohibido fumar en el restaurante. Yo le agradecí la información (que de sobra conocía) y seguí jugueteando con mi puro entre mis dedos. Parte de la manada de suricatas se vio tranquilizada (el peligro había pasado) pero todavía quedaban tres o cuatros suricatos aprendices de policía que no confiaban que no encendiera mi puro. Visto lo visto, me vine arriba y llegué incluso a sacar una cerilla de la fosforera. La tensión de los suricatos iba en aumento…No me podían llamar la atención porque no había violentado ninguna norma. Se prohibía fumar, pero no se prohibía hacer todos los prolegómenos necesarios para encender un puro…sin llegar nunca a encenderlo.

Situaciones como ésta me tocó vivir, desgraciadamente, en repetidas ocasiones. En aquello días, tenía una agenda social bastante completa. Cuando asistía a un cóctel, a una exposición, o a una conferencia, y llevaba mi puro (apagado) entre mis dedos, siempre, siempre había un “buen ciudadano” que se me acercaba y con formas recriminatorias y poco elegantes, me espetaba el consabido “aquí no se puede fumar”.

Comentado todos estos extremos con una psicóloga amiga, me señaló lo siguiente : “Lo que tú haces exhibiendo un puro apagado, no digo que lo sea, pero es percibido por el rebaño (por la sociedad) como un peligro, una amenaza. Tiene mucho que ver con la Envidia y la Igualdad. Un puro es símbolo de riqueza y éxito y el rebaño siente envidia por algo que no puede tener. El éxito genera envidia… Y si lo muestras, (aunque no lo enciendas) estás tomando una posición desafiante y diferenciadora del rebaño, y si te sales del rebaño, el rebaño siente que no todos somos iguales, y al rebaño le molesta y aterra que alguien no solo se salga del colectivo si no que además su confort se vea en peligro…En definitiva, el rebaño lo que quiere, y se siente a gusto, con aquello de todos iguales, aunque todos tontos…”

Pues en lo referente a la Envidia, me quedo con aquello de que “En España el deporte nacional no es el fútbol, es la Envidia”.

Y en lo que respecta a la Igualdad, me viene a la memoria unos versos que estudié en el Bachillerato :

Igualdad, igualdad

Oigo gritar al jorobado Torroba

¿Quiere verse sin joroba

o…nos quiere jorobar?

Ahí queda eso…

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