" Unos manifestantes o infiltrados tiraron botellines a la policía y cargaron contra nosotros, era una situación de mucha violencia y tuve un instinto de hacer algo para apaciguar los ánimos. Me quité el abrigo, la camiseta y el sostén, que me lo até a mi cintura. Me acerqué al cordón policial y me arrodillé ante ellos. Cerré los ojos rezando a Isis –siempre llevo un colgante de esta diosa egipcia– y me concentré levantando mis manos. Cuando abrí los ojos, estaba rodeada de cámaras. Vi a un policía que llamaba a otro. No supe si era para detenerme o porque se quedó perplejo. Antes de averiguar sus motivos, desaparecí entre la gente, me vestí y seguí manifestándome ” . Ese fue el motivo que llevó a Jill Love a desnudarse en la manifestación del pasado 25 de septiembre, un desnudo contra la violencia que la ha convertido en uno de sus símbolos. “ Un ser humano desnudo e indefenso rezando o tirado en el asfalto humaniza a quienes lo ven ” , afirma. Su foto rezando en toples –su “ Love revolution ” , como ella la llama– ha sido recogida por medios de comunicación de Alemania, Francia, Bélgica, México, Grecia… “ Fue un impulso de mi espíritu. Esta es la mejor manera de hacerles entender a los gobernantes que nos sentimos desnudos ante recortes, desigualdad económica y social, mentiras y desfachatez. Los políticos son como nosotros: necesitan amor, compasión y buenas energías –asegura envuelta en ese halo de paz que desprende, aunque la realidad no deje demasiado espacio a la espiritualidad–: Los políticos desnudan su alma con mentiras, traición y corrupción, e intentan taparse con capas y capas de ropa sucia. Se alejan del pueblo y actúan conforme a intereses contrarios a los de los ciudadanos. El poder puede convertirse en una enfermedad crónica. El capitalismo es la forma más atroz de avaricia. Es un pozo sin fondo, nunca es suficiente. Siempre se quiere más ” .
Entrevista completa en la revista interviú y en la Edición Digital:
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