La Columna de Economía de Arturo García
¿Cuánta deuda hay que tener?
miércoles 22 de octubre de 2014, 11:14h
Esta pregunta es, en el escenario actual, muy pertinente. Además, su respuesta no es fácil de dar. Es posible que cada país pueda tener un porcentaje de deuda distinto, y además es posible que el porcentaje varíe en el tiempo. Lo primero se basa en criterios objetivos y algunos subjetivos, mientras que lo segundo actualmente es subjetivo. Exactamente igual que la vida misma: hay criterios objetivos y otros subjetivos, y además pueden variar a lo largo del tiempo. La pregunta está referida a la deuda de un país, pero puede aplicarse también a la deuda de una persona, de una familia, de una empresa o de un grupo empresarial. En todos los casos, el criterio fundamental es la comparación entre los ingresos que el prestatario genera y el importe que la cuota del préstamo supone respecto esos ingresos.Entre las personas, un criterio muy extendido es el conceder un préstamo por un importe tal que la cuota mensual de ese préstamo le suponga un 30% de sus ingresos. Sin embargo, estamos hablando de personas con un empleo fijo. Otra persona con ese mismo salario pero con un trabajo eventual, es posible que tenga dificultades para obtener un préstamo por un importe menor. En los años de gran alegría financiera, ese porcentaje se elevó hasta el 40%, y las personas con trabajos eventuales podían acceder también a esos préstamos. SIGUE
También se mira otros criterios, como el sector en el que trabaja, el cargo que ocupa en la empresa, posibles avalistas, etc.
En las empresas, el endeudamiento se suele medir a través de varios ratios. Quizá el más extendido sea la comparación entre el EBITDA y el servicio de la deuda. Otro también muy extendido es la deuda vs. los fondos propios. En estos casos también se mira el sector en el que se encuadra la empresa, el tamaño de la misma, su diversificación geográfica, si opera en varios sectores, la posición de la misma en esos sectores, la calidad de la información y su transparencia, la antigüedad de la empresa, etc. Por ejemplo, si es un grupo empresarial que trabaja en varios sectores y está diversificado geográficamente, sus ingresos serán previsiblemente más estables y sólidos que una empresa que trabaja en un solo sector y su actividad está concentrada en una zona geográfica concreta. Se supone que a un grupo, aunque le pueda ir mal en algunos sectores empresariales o zona geográficas, le irá bien en otros, y lo primero no significará que entre en dificultades. Sin embargo, una empresa concentrada en un solo sector y zona geográfica, entrará más fácilmente en dificultades.
Es decir, hay varios criterios, y algunos admiten grandes dosis de subjetividad. Además, la ponderación entre los mismos es forzosamente subjetiva. Con los países pasa igual. Además, en todos los casos, hay un supracriterio (si me permiten la expresión) que es la aversión a la deuda, que ha cambiado en estos últimos años o, quizá más concretamente, en las últimas semanas.
Sólo así se explica que el importe de la deuda pública de los Estados Unidos hace unos meses era algo que no debía dar ningún problema, y ahora su rating ha sido rebajado. O que Francia o Italia, con el mismo importe de deuda que hace unos días, esté en el punto de mira de los inversores internacionales. Es decir, ahora somos más conscientes que debemos ser prudentes con la deuda. Un porcentaje del 100% sobre el PIB, que hace unos meses no era problemático para algunos países, ahora sí lo es. En este caso, lo único que ha cambiado es la aversión al riesgo, que es un criterio subjetivo.
¿Y qué podemos hacer nosotros? No puedo por menos de referirme al caso de Italia, de la que se lleva hablando a duras penas unas semanas. Berlusconi ha reaccionado en cuestión de días y hoy leo en la prensa que ha suprimido 36 provincias, 1.500 ayuntamientos, 50.000 cargos públicos y los “puentes”. Algunas de estas cosas podrían hacerse también en España con sus 17 Comunidades Autónomas, 8.100 Ayuntamientos aproximadamente, miles de cargos públicos. Este señor tiene una vida privada bastante discutible en cuestiones de ocio personal, o admirable según otros (no es el tema que estamos comentando), pero demuestra porqué ha sido uno de los mayores empresarios privados de Italia. Nuestro Presidente del Gobierno pasará a la historia por la Alianza de Civilizaciones, la Memoria Histórica, y el Ministerio de Igualdad, pero me da a mí que no es suficiente en la época actual.