La villa ducal cerró ayer las fiestas de San Antón y San Sebastián, declaradas de Interés Turístico Provincial, con una intensa jornada en la que la comida popular de migas y gachas y la Ronda de los Quintos volvieron a reunir a generaciones enteras en torno a las tradiciones locales, fundiendo la nieve de los cerros con la que amanecía el pueblo -San Agustín y Monte Calvario-, y derrotando a las gélidas temperaturas del día de ayer en La Alcarria.