Cíclicamente, se aviva el reclamo de perdones por la presencia española en América, fundamentalmente por políticos de izquierda de ambos lados del Atlántico, en su búsqueda permanente de víctimas y victimarios, para justificar el discurso del pasado de penumbra y futuro brillante gracias a la revolución socialista. Pero este propósito no es más que inquina pura y dura.