REDACCION | Miércoles 11 de febrero de 2026
Queridos niños.
Habéis oído una palabra que a lo mejor no entendéis bien: cuaresma. Son días para pensar, para rezar, para intentar ser mejores, para pedir perdón, para hacer alguna obra buena, como visitar a los abuelos o atender a los que no tienen nada, y para estar preparados.
Vuestros maestros y profesores os dicen que hay que prepararse antes de jugar un partido, de correr, de montar en bicicleta o de nadar. En casa también os repiten que hay que estudiar para estar bien preparados. Si queréis dibujar o pintar, preparáis las fichas, los lápices, las pinturas, los cuadernos, la mesa, la silla. Os sentáis bien y empezáis la tarea.
Todas las grandes cosas necesitan un tiempo de preparación. Cuando vais de viaje os preparan la mochila o la maleta para que no falte nada y todo vaya bien.
También nosotros tenemos que estar preparados porque Jesús nos dice con su vida que nos quiere mucho, que es nuestro amigo, que está vivo y que no nos deja de la mano.
Llamamos “Cuaresma” a los días que van desde el miércoles 18 de febrero hasta el jueves 2 de abril.
El 18 de febrero es Miércoles de Ceniza, porque el sacerdote nos pone ceniza en la cabeza y nos dice que cambiemos de conducta y que creamos en el evangelio.
El 2 de abril es Jueves Santo y ese día empieza la parte más importante de la Semana Santa, el tiempo en que no hay clase y vuestra familia os acompaña a la iglesia y veis procesiones por las calles y las plazas.
Los días pasan pronto y es bueno que hagamos algo distinto y mejor. En lugar de estar jugando todo el rato con las pantallas, se puede rezar un poco por los niños que no tienen escuela, ni comida, ni ropa o viven en países en guerra.
También se puede ser educado en el deporte y tratar de no reñir, ni insultar, ni pegar a los demás.
Aunque es difícil, en Cuaresma se puede escuchar más a los mayores, echar una mano en las tareas de casa, estudiar un poco más, pedir perdón cuando nos equivocamos y ser cariñosos con los abuelos.
Podéis leer alguna página del evangelio y ver lo que dice Jesús y cómo atiende a los pobres y a los enfermos.
Un saludo de vuestro amigo Jesús y otro de mi parte.
Julián Ruiz Martorell, Obispo de Sigüenza-Guadalajara
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