Miércoles 04 de febrero de 2026
Queridos hermanos en el Señor: Os deseo gracia y paz. El segundo domingo de febrero celebramos la Campaña contra el Hambre en el mundo, organizada por Manos Unidas.
El lema “Declara la guerra al hambre” recuerda el manifiesto fundacional en el que las mujeres de la Unión Mundial de las Organizaciones Femeninas Católicas (UMOFC) se comprometieron a erradicar el hambre en el mundo. Se trata de romper el ciclo entre hambre, pobreza y conflicto, situando la paz en el centro de la misión, desde la acción humanitaria y desde los proyectos de cooperación al desarrollo y la sensibilización.
Más de 52 millones de niños en países en conflicto no están escolarizados. En los últimos 60 años, cuatro de cada diez conflictos han estado vinculados con la explotación de los recursos naturales. Hay 1100 millones de personas que viven en extrema pobreza y casi el 40 % (455 millones) viven en situación de guerra o de fragilidad. Cuatro de las diez mayores crisis alimentarias (Sudán, Gaza, Haití y República Centroafricana) surgieron por conflictos e inseguridad. La Iglesia Católica colabora en proyectos de paz en Colombia, Haití, República Centroafricana, Sudán del Sur y Mozambique.
En el mundo hay 50 conflictos armados activos, la cifra más alta desde la Segunda Guerra Mundial. El hambre, la pobreza y la desigualdad se combaten con la paz y el desarrollo.
El 30 de mayo de 2025 dijo León XIV: “El camino hacia la paz requiere corazones entrenados y formados en la atención al otro y capaces de reconocer el bien común en el contexto actual. El camino que conduce a la paz es comunitario, pasa por el cuidado de las relaciones de justicia entre todos los seres vivos”.
En el cartel de la campaña se recuerda que la lucha contra el hambre no se lleva a cabo con armas, sino con recursos, solidaridad y alimentos. La cuchara que aparece en primer plano, como símbolo universal, cotidiano y pacífico, se convierte en herramienta para alimentar la paz.
Según el artículo 5 § 2 de los Estatutos de Manos Unidas, “Luchar contra el hambre es luchar contra la deficiente nutrición, la inseguridad alimentaria, la miseria, la enfermedad, el subdesarrollo y la deficiente educación, producidos entre otras por las siguientes causas: la injusticia, la falta de solidaridad en el reparto de los bienes y las oportunidades entre las personas y los pueblos, la ignorancia, los prejuicios, la insolidaridad, la indiferencia y la crisis de valores humanos y cristianos”.
Recibid mi cordial saludo y mi bendición.
Julián Ruiz Martorell, Obispo de Sigüenza-Guadalajara
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