Cogolludo. 18 de enero de 2026. La celebración de San Antón en Cogolludo ha demostrado una vez más su arraigo, pese a las inclemencias meteorológicas. La lluvia impidió acudir a la histórica ermita del santo y la misa se celebró en la iglesia de Santa María de los Remedios, donde también tuvo lugar la procesión interior con la imagen del patrón de los animales. San Antón presidió la ceremonia junto a una muestra de los molletes con chorizo que la Asociación de Agricultores y Ganaderos, que se encarga de organizar los actos, compartió posteriormente con el pueblo.
Los animales accedieron por la Puerta de la Santísima Trinidad y acompañaron la misa desde la parte trasera del templo. Al término del oficio religioso, engalanado musicalmente por el coro parroquial, tenía lugar la procesión del Santo, cuyas andas fueron portadas por agricultores y ganaderos. La comitiva dio tres vueltas a la gran nave de Santa María antes de la bendición final, tanto de los panes como de las mascotas. La fiesta concluyó en el gimnasio del colegio de Cogolludo, donde se repartieron los panes preñaos adquiridos, como viene siendo habitual en los últimos años, en la panadería de Espinosa de Henares y preparados para la ocasión por la Asociación.
San Antonio Abad, monje nacido en Egipto en el año 251, es considerado fundador del monacato cristiano por su vida de retiro en el desierto. La tradición cuenta que convivió con la fauna salvaje y que curó a unas crías ciegas de jabalina, que desde entonces lo protegieron. Por ello se le representa con un cerdo o jabalí a sus pies y se le invoca como protector del ganado y de los animales domésticos. Su festividad es una de las primeras citas sociales del año en la localidad.
El cronista Juan Luis Pérez Arribas dejó recogida la riqueza de esta celebración, que en otro tiempo tenía a las mulas como protagonistas y contaba con espectaculares carreras que subían la cuesta del Carmen hasta la Plaza Mayor. También describió la elaboración de los molletes en el horno público y la costumbre infantil de levantar pinochos de piedra en el Llano Peral. Ambas tradiciones perduran.
Voz del presente rural
El párroco local, Mauricio Muela, subrayó el sentido de acogida que define esta celebración. Afirmó que la misa en Santa María se vivió con especial emoción porque la lluvia obligó a abrir el templo incluso a los animales. Señaló que acogerlos es un gesto de respeto y recordó que San Antón es símbolo de cuidado espiritual y de responsabilidad con la creación. En sus palabras, “igual que los animales nos acompañan, nosotros debemos tener ese cuidado con ellos y con la creación que el Señor nos ha dado para protegerla”.
La cogolludense Almudena de la Torre, que asistió como cada año con sus perros Rumba y Coby, destacó el vínculo afectivo que se genera con los animales. Aseguró que “se les coge tanto cariño que es imposible deshacerse de ellos” y valoró la libertad que ofrece el entorno rural. Señaló que acudir a San Antón es una costumbre de toda la vida y expresó su deseo de que “no se pierda nunca y sepamos transmitirla”. Se mostró agradecida por vivir en un lugar donde puede pasear con sus mascotas sueltas y compartir con ellas el día a día.
En un día de celebración y también de alegría por la lluvia, el agricultor y ganadero Ataulfo Gamo advirtió de la situación difícil del sector. Explicó que hoy “ser agricultor en España significa producir alimentos con mucha calidad y con un impacto ambiental menor que en otros lugares”, pero lamentó que el modelo tradicional “esté desapareciendo”. Insistió en que “no nos damos cuenta pero a largo plazo será un problema depender de otros países para poder comer”. Reclamó rentabilidad para las explotaciones y avisó de que “sin apoyo institucional muchas familias dejarán de trabajar el campo, lo que supondría una pérdida irreversible para el país”.
El guía turístico Javier Segura recordó el contexto histórico de la fiesta y la importancia de conservar las ermitas que sobreviven en la villa. Explicó que San Antón es una de las primeras celebraciones del año y que su ermita, fundada en 1566 por el vecino Juan Sanz y su esposa, María García, forma parte de un patrimonio vivo que identifica a Cogolludo. Señaló que “todos los 17 de enero los animales son los protagonistas y el pueblo se junta para honrar al santo”. Destacó la variedad de tradiciones que se mantienen en Cogolludo y afirmó que “esperamos que vecinos y visitantes disfruten cada fin de semana de nuestras celebraciones y del trabajo que realizamos desde la oficina de turismo con el apoyo del Ayuntamiento”.
El Ayuntamiento de Cogolludo agradece la participación de vecinos, agricultores, ganaderos y visitantes en una jornada que une fe, historia y compromiso con el futuro del medio rural.