José Ignacio del Castillo (izquerda) acompañado por Roberto Bustamante y Miguel Besteiro en su viaje a la República Dominicana.
Roberto Bustamante ~ Director General Rayet Baloncesto Guadalajara
La fundación Funalba, presidida por José Ignacio del Castillo, llega a los niños más pobres
Miércoles 22 de octubre de 2014
Funalba es la fundación alcarreña de baloncesto, dedicada a fomentar este deporte en nuestra provincia, pero con la idea de expandirse en un futuro no muy lejano hacia países en los que el baloncesto sea referente en la práctica deportiva diaria.
Desde julio de 2009, José Ignacio del Castillo (presidente de la fundación), Roberto Bustamante (director general CB Guadalajara), Miguel Besteiro, Lourdes Rodríguez, Miguel Cubillo, Francisco Vacas (gerente) o Prudencio Almenara (coordinador de las escuelas del Rayet Baloncesto Guadalajara), entre otros, están colaborando estrechamente con la ONG Promundi, que opera fundamentalmente en la República Dominicana.
De hecho, una pequeña comitiva se trasladó hasta el país caribeño durante el pasado mes de junio para apoyar la labor que se hace desde las ciudades de Santo Domingo y Santiago, en la academia Adotalents. Un lugar que acoge a jóvenes desfavorecidos con edades
comprendidas entre los 14 y 17 años y donde se les intenta dar una formación, ofreciéndoles una oportunidad para su desarrollo, no sólo deportivo sino también personal.
GuadaNews ¿Cómo les surgió la idea de crear una fundación de este tipo?
Roberto Bustamante Siempre habíamos querido dotar nuestra cantera de una mayor estabilidad y tratarla desde una perspectiva más humana. De este modo, y a traves de la fundación, podemos incluir en nuestro programa de formación a diferentes niños y niñas con proyección que, de otra manera, verían truncadas sus posibilidades de progresión y crecimiento deportivo. La idea partió de José Ignacio del Castillo y tengo que decir que llevamos un año enganchados con este ilusionante proyecto.
GN ¿Cuáles son los objetivos que os propusistéis cumplir el día en el que la fundación vió la luz?
RB Nuestro objetivo principal es formar a jóvenes talentos del baloncesto, pero en un contexto general. Les damos alojamiento, estudios (gracias al IES Buero
Vallejo por la ayuda que nos prestan) y entrenamiento semanal en nuestra escuela. Quiero dejar claro que nuestra prioridad es que se formen como personas y que el día de mañana puedan enfrentarse a la vida con unos conocimientos básicos que les ayuden a salir adelante.
Sin embargo no queremos dejar de lado la mejora en sus capacidades deportivas. Por eso entrenan todos como uno más, con los monitores que trabajan para la cantera.
GN En un principio, Funalba estaba pensada para funcionar sólo en la provincia de Guadalajara. ¿Cómo han conseguido llegar hasta la República Dominicana?
RB Sorpresas de la vida. Estaba un día en mi casa, cuando recibo una llamada de alguien con número desconocido, me dice que se llama Manuel Fernández y que es el vicepresidente de la ONG Promundis, además de subdirector del diario Mundo Deportivo.
Me comenta que quiere conocer nuestra fundación desde dentro y el trabajo que realizamos con los chavales en la escuela. Dos días después de su llamada le estaba recogiendo en Barajas. Le encantó lo que aquí hacemos y nos propuso la idea de colaborar, con la academia Adotalents que había creado en República Dominicana. No me lo pensé y enseguida nos pusimos manos a la obra.
GN ¿Viajó acompañado de Miguel Besteiro y José Ignacio del Castillo a la República Dominicana este pasado verano?
RB Sí, nos invitaron a viajar y participar en la escuelas que tienen allí montadas. Una en Santo Domingo y otra en la zona más pobre de Santiago. Estuvimos entrenando en lo que allí llaman “techados”. Fue una experiencia inolvidable, la educación que tienen dista mucho de lo que aquí desgraciadamente estamos acostumbrados. Son respetuosos, cariñosos y, sobre todo, agradecidos. Yo fuí el 15º entrenador invitado, lo que da una idea del fantástico trabajo que está llevando a cabo Manuel Fernández.
GN ¿Piensan volver en un futuro?
RB Desde luego, hemos llegado a un acuerdo de colaboración por el cual mediante unos cursos podamos controlar y supervisar el trabajo que se está haciendo allí. Hemos fundado un equipo que pertenece a la fundación y que se va a regir por las directrices que les mandemos desde aquí.
GN ¿De qué se sustenta principalmente Funalba?
RB Nuestra idea es la de crear unos carnés de socios para todos aquellos que quieran realizar sus aportaciones económicas. Pueden ser desde empresas a particulares y aficionados en general, que nos quieran ayudar. A cambio les queremos reportar beneficios en forma de descuentos en algunos establecimientos de la provincia.
GN ¿Qué beneficios deportivos puede obtener de estos chicos a los que está preparando con tanto cariño?
RB La realidad es que el favor es mutuo. El beneficio es recíproco. Nosotros les damos alojamiento, comida, la posibilidad de que amplíen sus conocimientos, viviendo una buena experiencia. A cambio, el día de mañana podremos satisfacer nuestras necesidades deportivas con jugadores que se han formado en la casa y de nuestro agrado, jugadores que sientan la filosofía y metodología del propio club.
GN ¿Qué les queda por hacer?
RB Nos queda mucho camino por delante y lo afrontamos con ilusión.
En principio la fundación iba enfocada a la provincia de Guadalajara y al resto de España, buscando la oportunidad de traernos a jóvenes talentos a los que dar forma, pero gracias a
Manuel Fernández, hemos ampliado nuestras miras y se nos ha abierto un nuevo horizonte. La posibilidad de darle una
perspectiva humanitaria nos entusiasma y queremos expandir nuestra labor en conjunción con Promundis, llegando a nuevas fronteras, como por ejemplo hasta África. Queremos llegar a través del baloncesto, el deporte que amamos, a los niños más pobres y devolverle lo mucho que nos ha dado en nuestras vidas.
Jóvenes tutelados por Funalba
La fundación alcarreña Funalba de baloncesto cuenta, entre sus integrantes, con tres chicos: “Nos trajimos a un jugador argentino, a un holandés -que pertenecía a la cantera del Barcelona- y a dos chavales dominicanos. Uno de ellos se llama Luis Dulluc y tras finalizar su formación con nosotros se marchó, ya en edad senior, a Monzón. El otro está todavía aquí, vino en diciembre, se llama Miguel Dicent y tiene tan sólo 16 años. Está estudiando en el Instituo Buero Vallejo un módulo y se encuentra completamente adaptado a la ciudad y al entorno en el que vive ahora”.
Para Bustamante la relación que tiene con ellos es como la de un padre con sus hijos “digamos que soy su tutor, es una gran responsabilidad tutelar a estos jóvenes, viven muy lejos de sus familias y pretendemos que aquí se encuentre como en casa. Sus gastos corren a cargo de la fundación, pero hay veces que uno debe poner dinero de su bolsillo para atender todas las necesidades que ellos demandan, para mi es fácil y se lo merecen porque su comportamiento para con todos nosotros es ejemplar”.
Sin embargo considera que la historia no acaba aquí “tenemos en mente la intención de traernos dentro de poco a otro jugador dominicano, se llama Joan Durán y tiene14 años, nos comprometimos a albergar entre dos y tres niños nuevos cada año y tenemos que agradecer a la Diputación que nos haya cedido amablemente unas habitaciones en la Residencia del San José para que ellos puedan tener un lugar donde descansar y hacer vida normal. Queremos hacer las cosas bien, dentro de la legalidad y la normalidad, lo más complicado es completar los trámites burocráticos, pero con esfuerzo todo es posible ”
Sobre el precursor de esta bonita iniciativa comentó “J.Manuel Fernández es una persona alucinante, ha trabajado 20 años en el All Star de la NBA y ha escrito un libro sobre la vida de Pau Gasol. Desde que puso en marcha la academia ya tiene 16 chicos tutelados, nos hemos hecho buenos amigos y espero que sigamos colaborando durante mucho tiempo”.
El director deportivo del Rayet Baloncesto Guadalajara quiso añadir, “es muy importante que todo el mundo sepa que la Fundación es independiente, tanto jurídicamente como en su financiación, del Club para el que trabajo.
Texto: Juan Adarve
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