GUADALAJARA

Otro monumento de Guadalajara que va a la Lista Roja del Patrimonio: El castillo de los Funes

Ubicado en Villel de Mesa, su origen es incierto, aunque podría ser árabe

REDACCION | Viernes 26 de abril de 2019

Un nuevo monumento de la provincia de Guadalajara pasa a engrosar la Lista Roja del Patrimonio (www.listarojapatrimonio.org) por el estado de lamentable abandono en el que se encuentra. Se trata del castillo de los Funes, en Villel de Mesa, un claro referente de la historia en el Valle del Mesa (Comarca Molina-Alto Tajo).

Se da el agravante, además, de que se encuentra en muy mal estado de conservación, incluso con peligro de derrumbe en algún caso, el cual puede dañar viviendas colindantes.

El Castillo de Villel de Mesa (Castillo de los Funes), que pertenece al Ministerio de Hacienda, está situado sobre una gran mole rocosa alargada de paredes verticales que alcanzan los cuarenta metros de altura.

De su estructura hay que decir que es muy sencilla. Tiene planta rectangular de unos cuarenta metros de largo, más bien pequeña, con orientación aproximada norte – sur. Su pequeño tamaño es difícilmente explicable, si no es por la limitación física de su base rocosa y porque estuvo subordinado a la fortaleza del Mesa, ya que se levantó en una zona estratégica a caballo entre tierras castellanas y aragonesas, con continuas incursiones de ambos reinos.

El núcleo de la construcción es de tapial, pero gran parte de la estructura se encuentra cubierta de sillares, por lo que los muros son extremadamente gruesos en algunos puntos. La construcción con tapial exigía levantar muros gruesos por la blandura del material, a lo que hay que añadir los bloques de sillería. Además podemos diferenciar un patio de armas en el centro y dos torres desiguales a los lados.

El origen de la fortaleza es toda una incógnita, por lo que todo lo que se diga son meras suposiciones. De este modo, habrá que tener en cuenta las dos hipótesis posibles, bien que tenga su origen en las continuas guerras entre Castilla y Aragón; o bien que los árabes levantaran una pequeña alcazaba o una atalaya sobre el peñasco y los castellanos la aprovecharan a partir de la repoblación. Para apoyar las dos opciones nos basamos en el estudio que hizo Francisco Layna.

Primera hipótesis, con origen alto-medieval. Que fuera construido por los árabes durante su permanencia en la zona (ss. VIII-XII), es perfectamente posible. En primer lugar, porque se sabe que estuvieron asentados en el término, como lo demuestra el yacimiento de El Villar. Otro punto a favor, sería el material utilizado para edificar el núcleo del castillo, el tapial, un material a base de arcilla. Los árabes lo utilizaban mucho, al contrario que los arquitectos cristianos que sólo utilizaban la arcilla en el caso de que escasease la piedra o que fuese muy dificultoso su traslado. Posteriormente a los árabes, fue revestido, gran parte, con bloques de piedra o sillería para hacerlo más fuerte.

Segunda hipótesis, con origen bajo-medieval. La otra posibilidad es que fueran los cristianos quienes erigiesen el castillo en el siglo XIII, coincidiendo con el comienzo de las guerrillas entre castellanos y aragoneses, puesto que el valle del río Mesa formaba parte de la frontera entre ambos reinos. En una primera fase de construcción, se levantaría lo que actualmente se corresponde con el núcleo arcilloso. Como antes se mencionaba, los cristianos no solían utilizar el tapial, sobre todo si la piedra abundaba en la zona, pero quizá la suma de varios factores les inclinase hacia la utilización de ese material. La situación del castillo sobre la cresta rocosa le hacía poco vulnerable, más teniendo en cuenta que la maquinaria bélica de la época no era muy devastadora; además, la cercanía de la gran fortaleza del Mesa convertía al pequeño castillo de Villel en un satélite o castillo auxiliar.


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