GUADALAJARA

1.000 raciones de migas y gachas para celebrar San Sebastián en Pastrana

La Ronda de los Quintos, declarada Fiesta de Interés Turístico Provincial, se celebra anualmente en torno a los días de San Antón y San Sebastián, este último, patrono de la villa ducal. Este pasado sábado fueron nada menos que veinte los quintos que recibieron su visita

REDACCION | Martes 23 de enero de 2018

En los primeros días de enero, Pastrana celebra dos fiestas locales, entrañables ambas, que este año además se han visto favorecidas por un sol radiante y temperaturas impropias de estas fechas.

El pasado miércoles, día 17 de enero, los pastraneros volvían a encender las hogueras en torno a la Ermita de San Antón, que también lo es de la Virgen del Val, localizada en la misma entrada, por el Norte, de Pastrana. El párroco local, Emilio Esteban, bendijo a las mascotas, y los pastraneros degustaron allí mismo las caridades, bollos típicos del día del patrono de los animales.

Ya en el fin de semana, el sábado, día de San Sebastián, los pastraneros celebraron la fiesta del que, junto a Santa Teresa, es patrono de la villa ducal.A partir de las 12:00 horas de la mañana, los dulzaineros de Guadalajara recorrían las calles de Pastrana paseando musicalmente la alegría del día en el que se iba a celebrar la Ronda de los Quintos, declarada fiesta de Interés Turístico Provincial. Después de la Misa y procesión en honor al Santo, que fue acompañada por la Banda de Música de Pastrana, apartir de las 14:00 horas, hubo una multitudinaria degustación de gachas y migas en la Plaza del Deán. Pastraneros y visitantes probaron la exquisitez en que los mayores del pueblo convierten el que era sustento principal de los pastores. El buen tiempo, y lo buenas que estaban unas y otras hicieron que fueran las más concurridas de los últimos años. Se repartieron más de 1000 raciones, en medio de un ambiente excepcional.

A partir de las diez de la noche, salía la Ronda de los Quintos de Pastrana. Tradicionalmente, se había rondado a los mozos que ese año iban a cumplir el servicio militar. Después de la profesionalización del ejército, la costumbre cambió para rondar a los chicos, y también a las chicas, que llegan a la mayoría de edad.

La Ronda partía de la casa del alcalde, para recorrer después todos los barrios de la villa, empezando por el Albaicín, para seguir por el Melgar, La Castellana, y terminar en pleno centro de Pastrana. Los músicos buscaron, siguiendo el recorrido, las fachadas y balcones donde viven los quintos del año, a los que les cantaron las jotas y seguidillas típicas de Pastrana, como la que dice “El Palacio de Pastrana, es de piedra y pesa mucho, y el que no quiera creerlo, que venga y lo coja a pulso”.

Las coplas se cantaron, en plena calle y desafiando el frío nocturno, hasta altas horas de la madrugada. Los padres de los homenajeados ofrecieron bollos, chocolate y un trago para hacer entrar en calor a los cantantes y al acompañamiento.


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