OPINIÓN

Trabajo decente frente a la lacra de la pobreza y la precariedad laboral

Jueves 06 de octubre de 2016
El 7 de octubre celebramos la Jornada Mundial por el Trabajo Decente, promovida por la Confederación Sindical Internacional (CSI) desde el año 2008. Un día de movilización en el que todos los sindicatos del mundo reivindicamos trabajo decente; una jornada convocada en respuesta a una globalización que se demuestra ajena a cualquier parámetro democrático.

Trabajo decente quiere decir ser libre en una sociedad democrática y que la libertad y la democracia no se queden a las puertas de las empresas. En pleno siglo XXI hay algunas donde la democracia flaquea, en otras ni siquiera existe. Trabajo decente quiere decir igualdad, seguridad y dignidad humana en el empleo.

En el mundo dos de cada tres trabajadores y trabajadoras, unos 2.000 millones de personas, no tienen un empleo decente. 500 millones de personas tienen menos de 1 dólar diario para poder vivir; cada año 2,2 millones de personas mueren en un accidente laboral; 200 millones de niños van a trabajar en lugar de ir a la escuela; y en 2 de cada 5 países del planeta no existe libertad de sindicación. Escalofriantes cifras que nos impulsan a seguir luchando por revertir una situación absolutamente indecente.

Reivindicamos empleo con unos estándares de calidad y con unos salarios que permitan a las personas vivir dignamente. De lo contrario, si la patronal continua obcecada en seguir recortando, -de donde por cierto ya no se puede recortar más-, solo pensando en el beneficio propio, la incipiente recuperación económica nunca se podrá consolidar y seguirá agravándode el problema del empobrecimiento y de la desigualdad social.

La larga crisis económica, junto con las nada acertadas políticas de recorte a sangre y fuego de los gobiernos conservadores, entre ellas la Reforma Laboral impuesta por el PP en 2012, -un auténtico atentado contra los derechos laborales-, han provocado la destrucción de millones de empleos en el país, miles y miles en la región, y el deterioro de las condiciones laborales de otros muchos.

Tenemos un mercado laboral cada vez más precarizado, en el que muchos trabajadores y trabajadoras están sometidos a condiciones laborales infrahumanas que llegan a rozar la esclavitud, una auténtica barbarie por la falta de escrúpulos y de alma de algunos, no todos, empresarios y empresarias.

El empleo que se crea es temporal (uno de cada tres contratos) y a jornada parcial, lo que provoca el aumento de la desprotección frente al desempleo. Con contratos de días y de pocas horas no es posible generar el derecho a la protección por desempleo. Luchemos frente a esto. CCOO quiere negociar medidas que limiten la temporalidad y aumente la estabilidad en el empleo, desarrollar la igualdad entre hombres y mujeres e impulsar la formación y la salud laboral.

Insisto en que es indecente la situación en la que se ven obligados a intentar sobrevivir millones de personas: sin empleo o con uno muy precario, sin protección social, sin unos ingresos mínimos que les permitan afrontar el día a día, con salarios de miseria… y que evidencia también que el sistema capitalista ha fracasado.

La crisis internacional que sufrimos no deja de darnos pruebas del fracaso del actual modelo económico, provocada por el sistema financiero (hoy nadie se acuerda), ha destruido más de 50 millones de empleos y ha sumido en la pobreza severa a 200 millones de personas.

En este 7 de octubre nos rebelamos igualmante ante el TTIP y el CETA. Ambas son la expresión más genuina del capitalismo salvaje; del desprecio más absoluto a las personas y a sus derechos; lo hemos combatido y lo seguiremos combatiendo.

El atropello lo encarnan los grandes centros de poder económico y las grandes multinacionales, que jamás han de someterse a procesos electorales, que concentran todo el poder de decisión y organización de lo que tiene que ver con la vida de las personas, fuera de controles públicos mínimos que garanticen sus derechos.

La idea de que el mercado es bueno, mientras que el Estado tiene imperfecciones, y el avance de las ideas neoliberales más reaccionarias que han llegado al punto de calar en una parte de la izquierda es lo que nos ha traído hasta aquí. Lo que no cambia nunca es la idea capitalista sobre las fórmulas para salir de la crisis, consistente en sacarnos a golpe de recortar derechos laborales y reconstruir los beneficios empresariales como sea.

Alcemos nuestra voz en este 7 de octubre para que se ponga a las personas en el centro, sigamos luchando para conseguir políticas que permitan salir de la crisis, creando empleo de calidad y buscando la regulación del sistema financiero: que establezca órganos de supervisión y controles nacionales y supranacionales; poner fin a los paraísos fiscales; limitar la retribución de los directivos e implantar un impuesto universal a las transacciones financieras. Que paguen el rescate (hecho con dinero de todos y todas) y establecer las bases para que la salida de la crisis sea irreversible, propiciar un modelo económico más justo, eficiente y sostenible y evitar una nueva recesión, pues esto tendría efectos devastadores.

Alto a la codicia corporativa, no a los contratos basura, los bajos salarios y la precariedad laboral. Trabajo decente ya!!!

Fdo.: Lola Santillana, Secretaria regional de Empleo de CCOO CLM

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