En la localidad de Molina de Aragón
Personal de los Servicios Periféricos de Sanidad y Asuntos sociales, residentes, trabajadores y autoridades locales homenajean al centenario.
REDACCION | Miércoles 22 de octubre de 2014
Los trabajadores de la residencia de mayores Las Sabinas, en Molina de Aragón, y de titularidad de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, han organizado una jornada especial para celebrar el centenario de uno de sus residentes. Félix García González, natural del municipio de Fuembellida, cumple hoy nada menos que 100 años. SIGUE
El homenajeado ha estado rodeado toda la jornada de su único hijo Juan Pablo, su nuera Pilar, su nieta Sara y sobrinas, compañeros de la residencia, trabajadores de Las Sabinas y autoridades de la propia localidad de Molina de Aragón, Fuembellida y de los Servicios Periféricos de Sanidad y Asuntos Sociales.
Todos los asistentes a esta emotiva cita han podido degustar la tarta de cumpleaños y pasteles que han regalado a Félix. Además, se le ha hecho entrega, como es habitual por parte de los Servicios Periféricos de Sanidad y Asuntos Sociales, de un regalo elaborado por los usuarios del Centro Ocupacional Nuestra Señora de la Salud de la ciudad de Guadalajara, de discapacitados. Por su parte, el Ayuntamiento de su pueblo natal le ha hecho entrega de una placa conmemorativa.
El centenario se ha mostrado visiblemente emocionado por la atención de todos los allí presentes y ha agradecido a todos sus palabras de apoyo y felicitaciones. Su hijo, Juan Pablo, ha querido transmitir su gratitud “por el excelente trato que recibe mi padre en estas dependencias por parte de todos sus profesionales”, ha apuntado.
Una vida dura.-
El homenajeado nació el 16 de mayo de 1913, y a sus 100 años conserva todas sus facultades mentales, camina con ayuda de un bastón y padece cierta ceguera.
Félix tiene un hijo que está casado y una nieta de nueve años, Sara, que es su auténtica debilidad. Aunque residen en Barcelona, todos los periodos vacacionales regresan al pueblo para visitarle. La esposa de Félix, Antonia Abián, falleció hace nueve años después de más de 50 años de matrimonio.
Félix García siempre ha vivido en su pueblo donde comenzó a trabajar con tan sólo 10 años dedicándose al cuidado del ganado y posteriormente a las labores de agricultura y diferentes trabajos forestales.
Su vida, como él mismo recuerda, “no ha sido fácil, he tenido una vida muy dura”. Con apenas 23 años tuvo que combatir en la Guerra Civil, en el frente de Teruel, donde como su hijo ha relatado “vivió muy de cerca la muerte, incluso estuvo prisionero en diferentes cárceles y perdió a un hermano”.
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