El Imperio de la Ley ya sucumbió ante la tiranía. Advertí en 2009, de lo que decían los grandes de la Filosofía Política, desde Sócrates: la Democracia sin controles efectivos, degenera en demagogia y ésta en tiranía. Eso es un hecho en España y la UE. Si Trump no tiene continuidad, también lo será nivel global, pues la ingeniería social de la élite sabe que la rana no se hierve de golpe, sino de a poco, también en el ciberespacio.
05/02/2026@17:56:14
Tenía intención de escribir una trilogía secuencial sobre liberalismo y socialismo y ahora tocaba escribir sobre el liberalismo económico, pero tendré que dejarlo para después, porque es imposible no hablar del lodazal político, generado por el presente desgobierno.
La semana pasada me referí en genérico a los cómplices españoles de la tiranía venezolana, y hoy hablaré de la tiranía misma y de socios concretos que tienen en España y fuera de ella. Conozco muy bien la América Hispana, pues desde 1995 y antes, al ser pionero del Derecho Informático, he viajado a los países hermanos cada año, siempre invitado por ellos, cosa que pocos pueden decir; en general lo hacen con fondos públicos
La imposición de legislación antidemocrática por organizaciones internacionales, al servicio de lobbies globales, es algo que expliqué en 2000 (Lima-Perú), en una Conferencia publicada, sobre propiedad intelectual. Sólo con leerla junto con escritos míos posteriores, se ve claro cómo la ONU y la UE imponen la Agenda 2030. Es el mismo mecanismo
La caída del Telón de Acero (1989), condujo a la hegemonía unipolar e indiscutible de EE.UU., con dos apéndices, Japón y la Unión Europea, que emergió en 1992 como primera potencia comercial del mundo. En apenas 35 años, todo cambió. China disputa ya el papel de 1ª potencia a USA y Rusia reivindica su rol, a partir del potencial militar de la URSS.
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El mundo de hoy, camina hacia una tiranía globalista, porque el poder ha convertido la Democracia en un ritual electoral truculento, en una forma de poder que ha olvidado su fundamento, la libertad, lo único que le da aceptabilidad ciudadana, o legitimidad. Para recuperarla, hay que volver al contrato social de John Locke, que responde a la pregunta de para qué quieren los individuos, naturalmente libres, constituirse en Estado y sociedad.
Ya que con Maduro cayó el chavismo: ¡Felicidades al Buen Pueblo Venezolano!, hoy toca hablar de sus cómplices en España. El mayor fracaso del marxismo no es el derrumbe de la URSS, paliado por la pujanza China. El gran fracaso de Marx, es ver como el lumpen, vagos y maleantes a quienes despreciaba con toda la razón, se ha adueñado del marxismo, pese a seguir siendo lo mismo, antes agentes bonapartistas, y hoy de las élites globalistas.
En junio, Frank Escandell, en una entrevista para OdiseIA, me inquiría sobre el inicio de la Presidencia de Trump, y me encogí de hombros, pues todo dependía de si aprendió, o no, de su primer mandato. Trump siempre ha identificado claramente a los enemigos de EE.UU. y de Occidente, pero a mi juicio es muy arriesgado enfrentarse con todos a la vez.
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