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Guadalajara en Fitur 2014

La mayoría de las botargas salen el 1 de enero
La mayoría de las botargas salen el 1 de enero

Las botargas, todo un símbolo de Guadalajara

Humanes de Mohernando, Valdenuño Fernández, Alarilla, Razbona y Robledillo son algunas de las más conocidas

miércoles 22 de octubre de 2014, 11:14h

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En la mañana de San Silvestre aparecen botargas en varios núcleos rurales provinciales. Parece que indican que un nuevo ciclo natural se acerca, ayudando a que triunfe la luz de los días y que la noche se acorte. Este personaje, según antiguas creencias, transmite prosperidad y fertilidad sobre los campos y las personas. Uno de los municipios que celebra esta tradición es Humanes de Mohernando. SIGUE
Sobre las 11.00 horas comenzará la botarga a realizar sus correrías por el pueblo, correteando a los niños y mozas y llamando a las puertas con su sencilla porra de rama de olivo para pedir una limosna.

Va vestido con colores llamativos. No obstante, lo que más llama la atención es la máscara que posee líneas blancas dibujadas, bigotes y una mata de pelo para darle más dramatismo. Una sencilla porra completa el atuendo, mención especial merece “la higa” llamada así por su forma parecida a este fruto y que está colocada como remate del gracioso rabo que lleva en su trasero y al que le suelen colocar alfileres para que los chicos más valientes no la agarren por este tributo animal; apéndice que por otra parte poseen otros botargas provinciales como el de Montarrón. Curiosamente no lleva colgados cencerros a su cintura, aunque si cascabeles por todo el atuendo.

A la hora de la misa de Año Nuevo estará la botarga en la puerta de la Iglesia pidiendo limosna a los que pasen al templo, labor que proseguirá en la plaza una vez acabada la ceremonia, persiguiendo de cuando en cuando a los chiquillos. Esta botarga tiene por costumbre no acceder al templo durante la misa.

ROBLEDILLO DE MOHERNANDO.-

Otra botarga que aparece cada día de Año Nuevo y que posee idénticas características a las que hacen acto de presencia en otros pueblos de la Campiña en esta misma fecha es la de Robledillo de Mohernando.

Por desgracia otras botargas que salían el 1 de enero se perdieron hace tiempo: la de Viñuelas y la de Fuentelahiguera. También la de Robledillo se perdió, pero gracias a la labor de la Asociación Cultural y del Ayuntamiento se recuperó esta salida de la botarga de los casados hace pocos años.

Esta botarga “de los casados” toma su apellido para distinguirla de la botarga “infantil”, que acompañada de bailarines y músicos hará su aparición el 24 de Enero, día de la Virgen de la Paz, patrona de la localidad. Aparece pues el botarga el 1 de enero vigilante si se topa con alguien en las calles. El embozado perseguirá a niños y mozas, llamará a las puertas y pedirá una limosna para la fiesta; actuación pedigüeña típica que seguirá hasta el repique de campanas para la misa de año nuevo. Acabada la celebración seguirá hasta la hora del almuerzo con sus funciones por la plaza.

Su atavío es similar al de otras botargas, con la particularidad de haber cambiado recientemente la máscara de plástico que usaba por una de madera, más bella y primitiva que la anterior y fabricada por el actual botarga del pueblo. También cabe reseñar la simbología de soles y lunas que van cosidas a su traje, además de cascabeles; en su cachiporra diseñada para golpear puertas.

VALDENUÑO FERNÁNDEZ.-

Sin duda la botarga de Valdenuño Fernández es una de las fiestas más interesantes de la provincia, tanto por la participación de la población y la pasión con que la viven los participantes como por realizarse a lo largo de toda la jornada, mañana y tarde.

Pronto aparece la botarga enmascarada con su primitivo traje de coloristas remiendos por las calles de Valdenuño, acompañada de ocho danzantes y el tamborilero; todos con el botarga van recorriendo el pueblo de casa en casa, respetando sólo a las familias de luto. Tras un pago monetario o en naranjas que se utilizarán por la tarde, los danzantes al son del tambor interpretan la danza del paloteo en la entrada o el patio de la casa. Suelen estos mozos solteros hacerlo con ardor astillando innumerables palos en sus evoluciones, hasta tal punto que los acompaña un portador de palos de repuesto.

Su traje, compuesto de chaleco, pantalón y chaqueta en pana negra con medias y camisa blancas, zapatillas de esparto y roja faja contrasta con el tradicional atuendo multicolor del botarga, que entre casa y casa pide “limosna” a quién se encuentra golpeándole con una enorme castañuela, o bien persigue a niños y mozas amenazándoles con su porra. Los vecinos del lugar invitan a café, patas y licores a toda la tropa hasta que van a recoger a las autoridades locales y se dirigen todos al bonito templo parroquial.

Allí el botarga y los danzantes taponan la puerta de acceso solicitando de nuevo un donativo a todo el que va a la Iglesia y que irá a parar al cónico gorro de la botarga. Comienza la celebración que al poco interrumpe el botarga interpretando frente a la imagen del Santo Niño una primitiva danza acompañada de rítmicos golpeteos de su porra y castañuela; en dos ocasiones mas los danzantes interpretan la danza del paloteo frente al altar acompañada del tamborilero y el botarga, que a cara descubierta se dedicará en misa a golpear de cuando en cuando a los parroquianos más despistados.

ÇDurante la celebración los danzantes ofrecen un relicario de la virgen a besar y una cesta para colocar de nuevo dinero, tras esto la botarga se las arreglará para volcar este cesto y hacerse con las monedas; curiosa sin duda esta participación del folklore popular en una celebración religiosa.

Tras la misa y en la bella plaza del Cristo de la Nave se bailará de nuevo con la ayuda de la botarga apartando a los asistentes.

Por la tarde sigue la celebración de la procesión, la imagen del Santo Niño es portada por los danzantes mientras el botarga, de espaldas al sentido de la marcha y frente a la imagen irá bailoteando…harán una parada para ejecutar la danza de nuevo y dónde el botarga aprovechará para seguir con sus bromas. Ya de vuelta a la plaza los danzantes y botarga lanzarán las naranjas recogidas por la mañana a los niños degenerando comúnmente en una pequeña batalla a naranjazos; suele cerrase esta hermosa fiesta con la subasta o rifa de mazapán y cabrito.

ALARILLA.-

En plena campiña alcarreña y bajo el vigilante cerro de La Muela se asienta Alarilla, dónde la botarga de la localidad, más conocida como “el zarragón” corretea por sus calles; este nombre curiosamente es utilizado también en la provincia de Segovia, pueblo de Cabezuela.

El alegre sonido de sus cascabeles y cencerros, su silueta bufonesca y el estallido colorista de su traje parece pedirle a los días que se alarguen, invocando una primavera que aunque lejana parece que ya se intuye.

Antes del cambio de año, el 31 de diciembre, estuvo el zarragón pidiendo limosna por las casas y cumpliendo sus funciones: corretear crios y mozas de buen ver y hacer bromas más o menos pesadas a todos.. Su tarea se extenderá hasta la mañana de año nuevo e incluso por la tarde si hay baile. Esta función de personaje acompañante en el cambio del año viejo al nuevo es única en la provincia, sin embargo, no existe mejor cicerone que esta figura bufonesca para cruzar el ámbito de lo viejo a lo nuevo.

Los saltos, cabriolas y carreras que acompañan el papel de botarga cansan tanto que a veces es relevado; así, antiguamente el botarga era acompañado por 2 o 3 jóvenes (mayordomos) que se rotaban en este papel.

El enmascarado porta colores vivos listados con adornos de soles y cascabeles en pantalón y chaqueta, rematada en capucha con original cuerno y una máscara de cuero no muy ortodoxa, tan atractivo atuendo se acompaña de grandes cencerros fálicos y abarcas.

RAZBONA.-

Si madrugamos un poco y estamos en este pequeño pueblo cercano a Humanes sobre las 11 de la mañana del Día de Reyes veremos aparecer a un extraño y llamativo enmascarado con cuernos y vestimenta morada y roja que probablemente se te acercará golpeándote con una maza de madera y haciéndote gestos hacía un sencillo puchero que lleva en la mano.

La botarga de Razbona porta un atuendo peculiar y alejado del diseño a cuadros y rayas de las otras botargas de la provincia, quizá por el hecho de no quedar memoria de su atuendo, pues hasta los más viejos del lugar sólo recuerdan a los “diablos” de carnaval como los únicos personajes tradicionales disfrazados.

Así pues, esta botarga, peculiar en su atuendo, que no en su proceder, tapa su cabeza con capucha rematada en cuernos y con careta –por desgracia de moderno plástico- para dar más pavor a los niños y no ser reconocido –naturalmente tampoco habla-. Del cinturón cuelgan cencerros y campanillas que se unen al alegre sonido de los cascabeles cuando salta y persigue a los niños y mozas con su porra.

El botarga de Razbona suele asistir a la celebración a cara descubierta, en señal de respeto; sin embargo deambulará por la nave intentando sorprender a algún parroquiano dormido o despistado para remojarle con un “guisopazo” de su porra mojada en agua del puchero.


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