GUADALAJARA

Fuentenovilla revive su pasado medieval en el corazón histórico de la villa

La Plaza Mayor, con la Picota y la iglesia como escenario, se llenó este sábado de música, recreaciones históricas, máquinas de asedio, exposiciones, magia y actividades infantiles en una jornada que acercó a vecinos y visitantes a los siglos medievales que marcaron la historia de Fuentenovilla.

REDACCION | Domingo 30 de agosto de 2026
Durante unas horas, caballeros, músicos, juglares y personajes fantásticos volvieron a recorrer el corazón de Fuentenovilla. La localidad celebró este sábado su Mercado Medieval con una jornada que combinó divulgación histórica, espectáculos y participación y que tuvo como escenario principal la Plaza Mayor, presidida por dos de los elementos más reconocibles del patrimonio local, la Picota y la iglesia.

El lugar no podía resultar más apropiado para este particular viaje al pasado. Fuentenovilla hunde buena parte de sus raíces en la Edad Media y mantiene una estrecha vinculación histórica con la Orden de Calatrava. En 1176, Alfonso VIII donó Fuentenovilla a la Orden, quedando integrada en la encomienda de Zorita. Uno de los momentos decisivos llegaría en 1459, cuando el maestre de Calatrava Pedro Girón concedió a Fuentenovilla el privilegio de Villazgo, otorgándole independencia y jurisdicción propia.

La Picota que hoy preside la Plaza Mayor fue levantada posteriormente, en la segunda mitad del siglo XVI, y constituye uno de los grandes símbolos monumentales de aquella condición de villa y de su capacidad jurisdiccional. Así, más que recrear una Edad Media ajena, Fuentenovilla volvió este sábado sobre algunos de los siglos que explican su propia historia.

Aprender la Edad Media jugando
Desde el pasacalles inaugural, la propuesta buscó que el público no fuera un mero espectador. Especial protagonismo tuvieron los niños, con talleres, cuentacuentos, búsquedas del tesoro y batallas participativas que permitieron aproximarse de una manera divertida a diferentes elementos del mundo medieval.

Una de las actividades más llamativas fue la batalla con una reproducción de un 'trebuchet', una máquina de asedio utilizada para lanzar proyectiles por encima de las fortificaciones. En Fuentenovilla, aquellos proyectiles fueron sustituidos por globos de agua. Antes, los pequeños pudieron aprender algunos movimientos básicos de ataque y defensa con espadas de gomaespuma, convirtiendo la recreación en una combinación de juego y divulgación.

Ese componente didáctico estuvo presente también en las exposiciones instaladas durante la jornada. Una de ellas reunió recreaciones de instrumentos históricos de castigo y tortura realizadas a partir de documentación y referencias conservadas, acompañadas de paneles explicativos. Entre las piezas figuraba incluso la popular dama de hierro, utilizada precisamente para explicar que, pese a su asociación habitual con el Medievo, no fue un instrumento medieval histórico.

La exposición de armas permitió además acercarse físicamente al equipamiento de los antiguos combatientes. Los visitantes pudieron probarse un yelmo y un guantelete y comprobar parte del peso que soportaba un caballero equipado para el combate. La muestra se completó con instrumental relacionado con la cirugía de guerra.

También hubo espacio para las aves rapaces y mamíferos, el aula medioambiental, el campamento medieval, los talleres y el teatro de títeres, completando una programación con un marcado carácter familiar.

Música medieval entre la Picota y la iglesia
La música acompañó buena parte del viaje al pasado de la mano de Turdión Medieval, formación especializada en música antigua y animación de calle. Percusión, 'biniou' o gaita bretona y gaita en sol pusieron sonido a los pasacalles con un repertorio que combinó música medieval y bretona y en el que también tuvieron cabida algunas de las Cantigas de Santa María. “Muchos de estos temas son auténticamente medievales, aunque hacemos nuestros pequeños arreglos y adaptaciones para hacerlos más animados y poder tocarlos en la calle y en los mercados”, explicaba Elvira García, integrante de Turdión Medieval.

Una música concebida no solo para ambientar históricamente el mercado, sino también para buscar la respuesta de quienes recorrían la Plaza Mayor y hacerlos partícipes de la celebración. Esa relación directa entre artistas y público fue una constante durante toda la jornada.

También sobre la cercanía con los espectadores construyó su propuesta Dani O’Magic, encargado de llevar la magia hasta las calles. “Mi máxima es hacer magia familiar, que le guste mucho a los niños, pero que sobre todo entretenga a los adultos”, contaba ayer. Su espectáculo incorporó a pequeños y mayores a los números y aprovechó las posibilidades de una magia realizada a pie de calle y a escasos centímetros del público. La programación continuó hasta la noche, cuando el gran pasacalles y el espectáculo de fuego pusieron el broche a la jornada con música en vivo, malabares, magia y combates con espadas de fuego.

El concejal de Festejos, Jorge del Moral, ha valorado especialmente el carácter familiar de la propuesta y la oportunidad que supone para mostrar Fuentenovilla a quienes se acercan hasta la localidad. “Queríamos que fuera una jornada para disfrutar en familia, pero también que quienes vinieran a Fuentenovilla descubrieran algo más de nuestra historia. La Plaza Mayor, con la Picota y la iglesia como escenario, es un lugar privilegiado para hacerlo. Hemos tenido actividades durante todo el día, mucha participación de los niños y un ambiente estupendo, que era precisamente lo que buscábamos”.

Del Moral destaca además la capacidad de este tipo de iniciativas para unir fiesta, patrimonio y promoción del municipio. “Estas actividades también son una manera de enseñar Fuentenovilla. Queremos que quien venga por el Mercado Medieval disfrute de la jornada, pero también que recorra el pueblo, conozca nuestro patrimonio y tenga ganas de volver”.

La alcaldesa de Fuentenovilla, Montserrat Rivas, incide igualmente en esa relación entre celebración e identidad local. “Es una jornada que nos ayuda a recordar de dónde venimos y a acercar nuestra historia de una manera atractiva a vecinos y visitantes. Fuentenovilla conserva un patrimonio del que estamos muy orgullosos y este mercado es también una invitación a venir, recorrer nuestras calles, conocerlo y disfrutar del pueblo”.

Entre música, juegos, armas, caballeros y personajes fantásticos, Fuentenovilla volvió así durante una jornada a mirar hacia una Edad Media que no solo forma parte de la recreación, sino también de su propia historia. La cena medieval, con todo el pueblo compartiendo viandas y diversión, le puso el broche de oro a la celebración.

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