Cátedra Emilio Suñé

Trump: Una Esperanza frustrada

En el artículo “Irán: Trump sacudió el tablero”, dije: “No cabe pactar con fanáticos. No cumplirían un pacto nuclear, sólo ganarían tiempo, y además la buena gente de Irán tiene derecho a una vida de calidad, civilizada, con reformas democratizadoras, que sólo puede aportar la Monarquía de Reza Ciro Pahlavi”. Trump al final ha hecho lo contrario: R.I.P.

REDACCION | Sábado 20 de junio de 2026
Jamás hubiera podido imaginar que Trump accediese a poner fin a la guerra de Irán, con el demencial memorándum que signó esta semana. Él, que tanto criticó a Obama por firmar un pacto nuclear con Irán, sin garantías serias de que se circunscribiera a un uso pacífico de esa energía, y que imputó a Obama y Biden, hacerles llegar cantidades ingentes de dinero, ha acabado haciendo lo mismo, o peor. El memorándum es tan ridículo, que dice: 9. “Irán reafirma que no adquirirá ni desarrollará armas nucleares”. Reafirma. O sea, que ya se comprometió a ello y lo incumplió. ¿Por qué va a cumplir ahora? ¡Ah! Porque Trump es muy macho y dice que les va a bombardear si no lo hacen. Felipe González lo clavó: “es un matón de patio de colegio”.

Al principio del segundo mandato de Trump, le observé con cautela. Cuando Frank Escandell me entrevistó para Odiseia, 09/06/2025 y me preguntó por él, me encogí de hombros y comenté: “si aprendió de su primer mandato…”. Siempre le imputé dos errores; el de ser muy sensible al peloteo con los que le hicieron la petaca, que al estar vivitos y coleando, se la volvieron a hacer a final de mandato, y que no se puede entrar en conflicto con todos a la vez. Trump fue contumaz en ambos errores, pero hasta ahora le había salido bien, acaso porque daba miedo, pero con esta bajada de pantalones, ya no lo da. ¿Por qué Delcy habría de seguir su agenda de reformas, o Cuba no tomar nota de que resistiendo puede mantener la tiranía? Etc. En Irán -22/06/2025- ya había hecho lo único que sólo él podía hacer, cargar los B2 con bombas antibúnker y destruir sus instalaciones nucleares militares. Nadie más tenía este armamento. A partir de ahí, y visto el patético memorándum final, ¿para qué la Epic Fury de 28/02/2026? Pero entró en guerra, parecía que para culminar el trabajo y devolver la libertad al masacrado pueblo de Irán. Tuvo ocasión de ser un nuevo Reagan; aunque me dejó pensativo la reflexión de Felipe González -a quien tengo por un hombre sensato y con instinto político- de que Reagan, en lo que no sabía se dejaba aconsejar, mientras que Trump es un prepotente, al que no se puede advertir, a riesgo de degollina, como dicen que ha pasado con el Director de la CIA y el Secretario de la Guerra.

Es insólito que firme un memorándum en el que pretende obligar a Israel -que no es parte- a respetar la soberanía de un Líbano, que no tiene capacidad de controlar a las milicias financiadas por Irán, de Hezbolá y Hamás. ¡¿De qué soberanía me hablas?! Soberanía es efectividad en el ejercicio del poder político. Punto final. Israel también tiene el derecho de defender su soberanía y existencia, sin ser menospreciado e insultado, como han hecho Vance y el propio Trump. Cosa que éste ha repetido con Giorgia Meloni en el G7, y ha recibido una contundente réplica.

También Aznar manifestó sus reservas hacia el populismo de Trump, y tiene razón. Trump quiere culminar el pacto con Irán con el aval del Consejo de Seguridad de la ONU, y no con un Tratado de Paz, porque no se atreve a pasar semejante chapuza por el Congreso. Al principio me pareció que este hombre tenía dirección. La política del Ártico -que necesita de Rusia- es acertada, y aunque soy partidario del libre comercio, entiendo que una gran potencia utilice los aranceles como arma política. Supongo que entonces aún escuchaba, pero su soberbia congénita se lo ha comido. Y como dije en mis Xenias: “soberbia es autoaniquilación, por exaltación del yo”. Tenía la esperanza de que un Trump, con capacidad de aprender de sus errores, pudiera ser el nuevo Reagan, que impidiese la extinción de Occidente, pero la soberbia le ha matado. RIP. Sólo nos queda confiar en el azar, o en la Providencia. Cada uno según sus convicciones.

Emilio Suñé Llinás es Catedrático de Filosofía del Derecho y Derecho Informático de la Universidad Complutense de Madrid.

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