Hay profesiones que se eligen por vocación y otras que terminan convirtiéndose en ella con el paso del tiempo. En el caso de María Torres, catedrática de Fisioterapia de la Universidad de Alcalá (UAH) y responsable del grupo de investigación Fisioterapia en los Procesos de Salud de la Mujer (FPSM) de la UAH, desde joven se sintió atraída por las profesiones sanitarias y el contacto cercano con las personas.
Fue admitida tanto en Medicina como en Fisioterapia, sin embargo, algo le hizo inclinarse por esta última. “Sentía que era una profesión muy humana, con una relación mucho más cercana y continuada con las personas”, recuerda. Le atraía la posibilidad de acompañarlas durante sus procesos de recuperación y comprobar de forma directa cómo el trabajo clínico podía mejorar su autonomía y su calidad de vida.
Más de tres décadas después, su trayectoria ha sido reconocida por la Región Europea de World Physiotherapy con un premio que se concede cada dos años, convirtiéndola en una de las figuras más influyentes de la fisioterapia española y europea. A través de este galardón, se reconoce el gran nivel científico, académico y profesional de la Fisioterapia española.
Actualmente Torres es especialista en el ámbito de la salud de la mujer y la salud pélvica. Sin embargo, no siempre fue así, los primeros pasos de su carrera estuvieron ligados al estudio y tratamiento del cáncer y el linfedema, campos que entonces se contaban con escasa visibilidad y desarrollo científico.
A ello se sumó una experiencia que marcaría profundamente su forma de entender la atención sanitaria, su trabajo en el Hospital Nacional de Parapléjicos. “Allí comprendí el enorme impacto que pueden tener la discapacidad, la pérdida de función y las desigualdades en salud sobre la vida de las personas”, explica.
Con el paso de los años comenzó a observar una realidad que acabaría definiendo buena parte de su carrera investigadora. Muchos problemas de salud que afectaban a las mujeres permanecían invisibilizados, normalizados o insuficientemente atendidos. “Fui tomando conciencia de cómo determinadas creencias culturales y la falta de investigación específica podían influir negativamente en la salud y la calidad de vida de muchas mujeres”, señala Torres.
El premio otorgado por la Región Europea de World Physiotherapy ha supuesto para la catedrática un gran honor, sin embargo, lo considera un reconocimiento colectivo. “Siento que pertenece a toda una generación de fisioterapeutas que, durante más de 35 años y muchas veces con recursos, oportunidades y estructuras académicas mucho más limitadas que otras profesiones sanitarias, ha trabajado con enorme esfuerzo y dedicación para impulsar el desarrollo científico, académico y clínico de la fisioterapia”, aclara.
A pesar de todo, la catedrática destaca que todavía existen desafíos y en numerosas ocasiones ha expresado la necesidad de que debe existir una especialización oficial en fisioterapia de la mujer y salud pélvica: “La atención a personas con dolor pélvico, incontinencia, secuelas obstétricas, recuperación funcional tras cáncer, síndromes dolorosos persistentes o alteraciones funcionales complejas requiere competencias avanzadas y formación altamente especializada”.