Martes 12 de mayo de 2026
Queridos hermanos en el Señor: Os deseo gracia y paz.
En la solemnidad de la Ascensión del Señor celebramos la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales, que este año alcanza su 60ª edición con el lema “Custodiar voces y rostros humanos”.
León XIV explica en su mensaje: “El rostro y la voz son rasgos únicos, distintivos, de cada persona; manifiestan su propia identidad irrepetible y son el elemento constitutivo de todo encuentro”. “El rostro y la voz son sagrados. Nos han sido dados por Dios, que nos ha creado a su imagen y semejanza, llamándonos a la vida con la palabra que Él mismo nos ha dirigido”.
Y añade: “La tecnología digital, cuando se falla en su cuidado, corre el riesgo de modificar radicalmente algunos de los pilares fundamentales de la civilización humana, que a veces damos por descontado. Simulando voces y rostros humanos, sabiduría y conocimiento, conciencia y responsabilidad, empatía y amistad, los sistemas conocidos como inteligencia artificial no solo interfieren en los ecosistemas informativos, sino que también invaden el nivel más profundo de la comunicación, el de la relación entre las personas”.
Esto supone un desafío tecnológico y antropológico. Según el Papa, “la tecnología que se aprovecha de nuestra necesidad de relacionarnos no solo puede tener consecuencias dolorosas para el destino de las personas, sino que también puede dañar el tejido social, cultural y político de las sociedades”.
Ciertamente, “el desafío que nos espera no es el de detener la innovación digital sino el de guiarla, y en ser conscientes de su carácter ambivalente. Corresponde a cada uno de nosotros alzar la voz en defensa de las personas humanas para que estos instrumentos puedan realmente ser integrados por nosotros como aliados”. Esta alianza necesita fundamentarse en tres pilares: “responsabilidad, cooperación y educación”.
1) Responsabilidad: puede traducirse en “honestidad, transparencia, valentía, capacidad de visión, deber de compartir conocimientos, derecho a estar informado”. En general, “nadie puede eludir su responsabilidad ante el futuro que estamos construyendo”.
2) Cooperación: “Ningún sector puede afrontar por sí solo el desafío de guiar la innovación digital y la forma de gobernar la IA. Es necesario, por tanto, crear mecanismos de protección”.
3) Educación: orientada “a aumentar nuestras capacidades personales de reflexión crítica; evaluar la credibilidad de las fuentes y los posibles intereses que están detrás de la selección de información que nos llega; comprender los mecanismos psicológicos que se activan ante ello; permitir a nuestras familias, comunidades y asociaciones elaborar criterios prácticos para una cultura de la comunicación más sana y responsable”.
Recibid mi cordial saludo y mi bendición.
Julián Ruiz Martorell, Obispo de Sigüenza-Guadalajara
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