OPINIÓN

Carta del obispo de la Diócesis de Sigüenza-Guadalajara : Cristo ha resucitado

Martes 31 de marzo de 2026
Queridos hermanos en el Señor: Os deseo gracia y paz.

Verdaderamente, Cristo ha resucitado. Él nos dice: ¡Paz a vosotros! Y se acerca, nos muestra sus manos y su costado. Sentimos una alegría desbordante al ver al Señor. Jesús, enviado del Padre, nos envía. Para ello, sopla sobre nosotros y nos concede el Espíritu Santo. Y nos otorga también el perdón.

Cristo ha resucitado. Su resurrección no es un acontecimiento de un lejano pasado, sino que tiene consecuencias en el presente, porque modifica desde su raíz el cómputo, la densidad y el sentido del tiempo. Vivimos el presente a partir de la nueva vida que procede del Resucitado. Miramos hacia el futuro con una esperanza anclada en el Señor.

Cristo nos dice: No tengáis miedo. Soy yo. No hay otro fuera de mí.

Escuchemos su voz:
  • Yo soy el pan de vida, el pan vivo bajado del cielo. El pan que asegura el alimento cotidiano, que repara las fuerzas desgastadas y garantiza la nutrición necesaria. El pan de vida, no un alimento efímero.
  • Yo soy la luz del mundo, la luz que ilumina la mañana de un nuevo amanecer. Soy la luz que vence la oscuridad y la tiniebla en que vive sumergido el mundo.
  • Yo soy la puerta que asegura sosiego, seguridad y libertad para entrar y salir. Quien entra a través de mí encuentra cobijo, y quien a través de mí sale, halla pastos abundantes.
  • Yo soy el Buen Pastor que conozco a mis ovejas. Las conduzco, las acompaño, las libro de las adversidades, las guío hacia fuentes de agua viva y reparo sus fuerzas.
  • Yo soy la resurrección y la vida. Quien cree en mí, aunque haya muerto, vivirá. Quien vive y cree en mí, no morirá para siempre.
  • Yo soy el camino y la verdad y la vida. Quien camina detrás de mí no se desorienta ni se pierde. De mis labios surgen palabras sinceras y en mí no hay engaño. Quien me sigue descubre la vida y se aleja de la muerte.
  • Yo soy la verdadera vid. Vosotros sois los sarmientos. El fruto que yo os ofrezco depende de que permanezcáis en mí y yo en vosotros. Si mí no podéis hacer nada.

En Pascua se renueva el más hermoso anuncio cristiano: ¡Cristo ha resucitado, aleluya! El Señor Resucitado cuenta con nosotros para manifestar por todas partes su fuerza de vida, de paz y de libertad.

¡Feliz Pascua!

Recibid mi cordial saludo y mi bendición.

Julián Ruiz Martorell, Obispo de Sigüenza-Guadalajara















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