El Camino de Santiago experimenta un notable cambio en la forma en que los peregrinos lo viven, con un aumento en la demanda de alojamientos cómodos como hoteles en lugar de albergues. Desde la pandemia, el número de peregrinos ha crecido, buscando una experiencia más relajada y centrada en el bienestar. Esta tendencia se alinea con el concepto de "slow travel", donde se prioriza la calidad y la desconexión. Según datos oficiales, más de 530,000 personas completaron rutas jacobeas en 2025, reflejando el resurgimiento del Camino como destino cultural y espiritual. Los viajeros actuales buscan experiencias auténticas y bien planificadas, valorando el descanso como una parte esencial del viaje.
El Camino de Santiago ha experimentado una transformación significativa en los últimos años, disfrutando de un auge notable, especialmente desde la pandemia. Este incremento en el número de peregrinos se ha visto acompañado por un cambio en la forma de vivir y experimentar esta ruta. Cada vez más, las personas buscan realizar el camino con tranquilidad, priorizando el descanso y la comodidad sin perder de vista su esencia. Caminar se ha convertido en una oportunidad para desconectar y encontrar bienestar, gracias a los servicios ofrecidos por agencias como Camino de Santiago20.
A lo largo del tiempo, el Camino solía asociarse con pernoctaciones en albergues compartidos, donde las condiciones no favorecían un buen descanso necesario para afrontar la actividad física. Esto implicaba levantarse temprano sin haber tenido un sueño reparador.
En la actualidad, muchos peregrinos se plantean otra cuestión: '¿y si el verdadero lujo del Camino consistiera en disfrutarlo sin prisas y descansar adecuadamente al final del día?'
Esta renovada perspectiva se alinea con una tendencia creciente en el ámbito de los viajes: el slow travel, que promueve la calidad sobre la cantidad, enfocándose en sentir cada momento del viaje en lugar de simplemente completarlo.
Bajo este nuevo marco, iniciativas como la Agencia Camino de Santiago20 han sabido captar el cambio en la mentalidad del peregrino contemporáneo, ofreciendo experiencias meticulosamente organizadas y adaptadas a las exigencias actuales.
De acuerdo con datos proporcionados por la Oficina del Peregrino de Santiago de Compostela, 530.987 personas completaron alguna de las rutas jacobeas en 2025, superando por primera vez el medio millón de peregrinos.
Este dato confirma que, tras el descenso ocasionado por la pandemia, el Camino ha recuperado su popularidad con fuerza y se establece como un destino atractivo para experiencias culturales, espirituales y turísticas en contacto con la naturaleza.
Caminando y descansando
Después de la pandemia, aspectos como la seguridad, privacidad y descanso han cobrado una importancia vital. El peregrino actual desea caminar ligero, disfrutar del paisaje, detenerse a contemplar y finalizar su jornada en un entorno tranquilo que cuente con una cama cómoda y baño privado.
Dormir bien ya no es considerado un lujo opcional; ahora es parte fundamental del viaje. La fatiga pierde relevancia cuando el objetivo es desconectar, reconectar consigo mismo y vivir plenamente el Camino.
Un perfil de peregrino que evoluciona
Este cambio no es meramente casual; responde a una evolución sociológica real. El viajero moderno cuenta con menos tiempo y tiene más claro lo que busca: experiencias auténticas, bien organizadas y enriquecedoras.
Muchos de estos peregrinos ya han recorrido el Camino anteriormente, pero deciden repetirlo desde una nueva perspectiva. Otros lo hacen por primera vez, viéndolo no como un sacrificio sino como un regalo personal. Viajan acompañados o solos, pero todos comparten una expectativa común: disfrutar sin renunciar al confort.
Bajo este nuevo escenario, los caminos organizados están viviendo un notable crecimiento. Delegar la planificación, alojamiento y logística permite al peregrino concentrarse en lo esencial: caminar, sentir y disfrutar.
Rutas como el Camino desde Sarria a Santiago organizado se han convertido en opciones muy solicitadas debido a sus etapas equilibradas y alojamientos de calidad.
Sucede lo mismo con alternativas innovadoras como el Camino de Santiago en Bici organizado, que amplían el perfil del peregrino mientras mantienen intacta la esencia de la ruta.
El lujo en el Camino de Santiago ya no se mide por estrellas o calificaciones; ahora se basa en sensaciones: silencio, tiempo para uno mismo, descanso adecuado, seguridad y atención al detalle. Aunque caminar sigue siendo central a esta experiencia, ahora se percibe como algo emocionalmente significativo y consciente.
El Camino de Santiago ha experimentado un cambio significativo, especialmente desde la pandemia. Ha visto un aumento en el número de peregrinos y una evolución en la forma de vivir la experiencia, buscando más calma, descanso y comodidad.
El 'slow travel' es una filosofía que prioriza la calidad sobre la cantidad en los viajes. En el contexto del Camino de Santiago, implica disfrutar del viaje sin prisas y enfocarse en vivir la experiencia plenamente.
El peregrino actual busca experiencias auténticas y bien planificadas. Muchos ya han hecho el Camino anteriormente y lo repiten con una nueva perspectiva, valorando el confort y la desconexión personal.
La preferencia por hoteles se debe a que muchos peregrinos buscan descansar adecuadamente al final del día, con comodidades como camas cómodas y baños privados, lo que les permite disfrutar más de la experiencia.
Delegar la planificación permite a los peregrinos centrarse en caminar y disfrutar del paisaje sin preocuparse por la logística, ofreciendo una experiencia más enriquecedora y organizada.
El nuevo lujo no se mide en estrellas, sino en sensaciones como silencio, tiempo para uno mismo, descanso y atención al detalle durante la experiencia del Camino.