Durante los días de lluvia es frecuente que los gatos tengan dificultades para regresar a casa o parezcan confundidos.
La orientación del gato que sale libremente fuera de casa depende de una estela de señales químicas que deja a lo largo del camino. Para volver a casa, el animal se fía de la marcación del territorio hecha con orina y glándulas de la piel. Este sistema de navegación natural es muy eficaz, pero tiene un límite físico representado por la lluvia. La lluvia fuerte de las tormentas diluye estas huellas olfativas y convierte el barrio en un lugar desconocido en pocos minutos.
Los gatos marcan esquinas, arbustos y muretes con orina y feromonas para definir los límites de su zona segura. Usan el órgano de Jacobson, situado en el paladar, para procesar estas huellas y confirmar su posición espacial. En condiciones de clima seco estas estelas funcionan como una guía precisa que permite al gato desplazarse y volver sin problemas. El problema surge cuando el agua arrastra las moléculas odoríferas y neutraliza los puntos de referencia químicos fundamentales para el retorno.
Si el animal está fuera de casa cuando estalla una tormenta, arriesga perder su brújula sensorial. En este estado de confusión el gato no huye por elección, sino que se encuentra súbitamente sin indicaciones. Empujado por la necesidad de guarecerse de la humedad acaba colándose a menudo en garajes, cobertizos o motores de coches y se aleja aún más de su territorio habitual. La biología felina no tiene defensas naturales contra la cancelación de huellas causada por el mal tiempo y esto explica por qué muchos extravíos ocurren precisamente durante días de lluvia intensa.
En un entorno urbanizado los peligros son numerosos y los sentidos del animal por sí solos no bastan ya para garantizar su seguridad. Para gestionar estas emergencias conviene monitorear constantemente las previsiones meteorológicas locales y acostumbrar al gato a volver a casa en cuanto el cielo empiece a oscurecerse. Además de estas precauciones conductuales existen soluciones que ayudan a superar los límites del olfato felino. Muchos propietarios eligen usar un localizador GPS para gatos como Tractive que permite visualizar la posición exacta del animal directamente en el smartphone.
Este instrumento GPS resulta útil cuando la lluvia ha eliminado los olores porque permite localizar al gato incluso si está en estado de shock o escondido en un lugar inaccesible. Mientras el microchip obligatorio requiere que alguien encuentre al animal y lo lleve al veterinario, el rastreo con el localizador satelital permite una intervención inmediata por parte del propietario. Saber dónde está el gato durante una tormenta reduce los tiempos de recuperación y ayuda a encontrarlo antes de que se desplace a zonas peligrosas o de difícil acceso.
En caso de extravío bajo la lluvia la rapidez de acción es el factor más importante. Un gato desorientado tiende a quedarse inmóvil y escondido durante horas esperando que el entorno le resulte familiar de nuevo. Intervenir inmediatamente, antes de que el animal se mueva empujado por el hambre o el miedo, es la mejor estrategia para evitar que un problema de orientación temporal se convierta en una búsqueda compleja.