EN COLABORACIÓN CON LA UNIVERSIDAD DE ALCALÁ
La investigación, basada en el análisis geoquímico de utensilios de piedra tallada, demuestra que cazadores-recolectores del centro de la península ibérica mantuvieron contactos a muy larga distancia, conectando amplios territorios de Europa occidental
REDACCION | Lunes 26 de enero de 2026
La investigación se basa en el análisis arqueopetrológico y geoquímico de herramientas de piedra tallada del periodo solutrense recuperadas en el yacimiento de Peña Capón (Muriel/Tamajón, Guadalajara). Los resultados muestran que algunos de estos objetos fueron fabricados con sílex procedente de afloramientos geológicos del suroeste francés, lo que constituye la mayor distancia confirmada en el Paleolítico europeo entre el origen de una materia prima lítica y el lugar donde fue abandonada.
Contactos a larga distancia
Las sociedades de cazadores-recolectores se organizaban tradicionalmente en redes sociales complejas que permitían el intercambio de información, bienes y personas, generando así un mecanismo adaptativo que aseguraba la supervivencia de los grupos. Aunque este tipo de comportamientos se conoce desde hace décadas gracias a la etnografía y a la arqueología, las evidencias directas y cuantificables de interacciones a muy larga distancia durante el Paleolítico son escasas.
Hasta ahora, la mayoría de los desplazamientos documentados de materias primas líticas no superaban los 200 o 300 kilómetros, y las redes sociales amplias se inferían de forma indirecta a partir de estilos artísticos, objetos simbólicos o rasgos culturales compartidos. Este nuevo estudio aporta, por primera vez, una prueba geoquímica directa de contactos sostenidos a una escala superior a 600 km. No es asumible interpretar que los grupos humanos que se asentaron en Peña Capón recorrieron estas distancias solo para aprovisionarse de sílex para la talla, por lo que los investigadores proponen que las rocas “viajaron” como consecuencia de diversos intercambios a través de redes sociales con una amplitud desconocida hasta hoy.
Redes sociales estables, complejas y multirregionales
El estudio demuestra que estas conexiones no fueron contactos puntuales, sino parte de redes sociales complejas y estables, mantenidas durante varios milenios, asegurando así la supervivencia de los grupos humanos durante algunas de las fases climáticas más frías de la última glaciación.
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