La NBA siempre se ha caracterizado por controlar todo lo que le rodea y modificarlo si es necesario. Controlan contratos, topes salariales, gasto máximo, traspasos, vestimenta de los jugadores, celebraciones, y ahora también controla y sanciona los comentarios de los agentes de los jugadores NBA.
N o es un secreto el malestar de Rudy Fernández en Portland: la campaña pasada lidió con lesiones que no le permitieron rendir al máximo y, además, en los Trail Blazers tienen un problema con el “entrenador”, un censurador de los jugadores creativos que vive enamorado de Brandon Roy. Por eso, nuestro Rudy sintió que el sueño americano, al menos para él, no era tal. ¿Cuál fue su reacción? La de toda persona normal, hacérselo saber a sus representantes y que ellos lo comunicaran al club. Quizás no debieron hacerlo público, pero lo hicieron y, le guste o no al señor David Stern, opinar de manera educada y desde el corazón aún es legal. ¿Es motivo suficiente para 25.000 y 50.000 dólares de multa? Y si fueran opiniones personales de los representantes, ¿la culpa también es de Rudy? ¡Viva la libertad de expresión que ofrece la NBA!
T ras pasar por caja con las multas, querido Rudy, creo que debes meditar. Eres jugador NBA, tu calidad, tu físico y forma de juego también, por lo que deberías buscar una salida de Portland, pero seguir en la NBA, una liga en la que puedes llegar a ser un auténtico “Jugón”. El sábado hizo un año de la desaparición de Andrés Montes y permíteme decirte que él, al igual que muchos seguidores de este gran deporte, creemos que tu sitio está allí, no debes privar a la mejor liga del mundo de uno de los mejores tres de Europa; si no, pregúntale a Dwight Howard.◆