DEPORTES

El Albacete un triunfa en casa ante el Santander en el que se recuperan sensaciones (2-0)

REDACCION | Domingo 18 de febrero de 2024
El Alba necesitaba zambullirse en modo supervivencia. Llevaba semanas entrando poco a poco, dando síntomas de su nueva apariencia, pero hoy fue su puesta de largo. En domingo. En el Belmonte. Ante más de diez mil albacetistas. En un partido clave. No había mejor escenario, no existía mejor momento.

En un día soleado, la luz brilló con tal intensidad que superó a la tensión que flotaba en el ambiente ante tal empresa. Llegaba el segundo equipo más goleador con dos jornadas seguidas dejando su puerta a cero. Un buen equipo en una notable racha. Doble peligro. Y lo hizo notar desde el inicio.

Porque las primeras ocasiones del partido llevaron sello cántabro. A balón parado y a pelota corrida. Por alto o por raso. Llegadas complicadas en las que el Alba, un superviviente, respondió con entereza. Y especialmente el cumpleañero, capitán y cancerbero, Bernabé Barragán. Grandes intervenciones para evitar el tanto rival. Y a donde no llegaba el ‘1’, ahí estaba el delantero.

No hay mejor ejemplo de lo que ocurrió que en el minuto 4. Arana enganchó la bola, superó la estirada de Bernabé pero bajo palos, en el instante adecuado, la sacó lejos Higinio Marín. Modo supervivencia, como la vida misma.

El Alba se iba sacudiendo la presión, la rival y la auto impuesta, azuzado por los ánimos de la grada. El público notó que su equipo lo necesitaba para llevar a cabo la actualización y ahí estuvo: apretando, aplaudiendo y jaleando.

Según pasaba el tiempo, la acción se trasladaba a los dominios racinguistas. Juanma rozó el gol con un remate acrobático. Higinio, inasequible al desaliento en ambas áreas, buscó la meta rival en varias acciones de mérito. Glauder también probó de cabeza. Porque daba igual la forma, por aire o tierra, el Alba debía ganar y sabía cómo hacerlo.

Y lo pudo plasmar en el segundo acto. Desde la misma reanudación, se vio el hambre, la ambición y la fe. Ocasiones por doquier. Desde todos los flancos. De todos los tipos. El mago, a modo de spoiler, tuvo una magnífica ocasión poco antes del éxtasis. Un gran disparo a la escuadra que despejó el portero visitante. Se oyeron los ‘uy’, después los ‘ay’ y a los minutos, los ‘oe’.

Porque en el minuto 56, Fuster lo intentó de nuevo y se hizo la magia , la luz a pleno sol. El ’10’ albacetista se estiró con todo y anotó el primero de la tarde.

Pero no el último. Porque este equipo, que antes se empequeñecía en los momentos apretados del final, se hizo gigante. Aguantó su puerta intacta y no solo eso: perforó la rival. Escriche asistió de forma impecable y Silva, por tercera vez este curso, marcó para el Albacete.

Así se acabó un partido con tintes de nuevo comienzo.

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