El portavoz del Grupo Popular en la Diputación sale al paso de las críticas de los alcaldes de Azuqueca y Marchamalo hacia la Diputación
REDACCION | Miércoles 22 de octubre de 2014
El portavoz del Grupo Popular en la Diputación de Guadalajara, Lorenzo Robisco, ha lamentado “la desidia y la dejadez” de los alcaldes socialistas de Azuqueca de Henares y Marchamalo, por sus últimas declaraciones sobre los pagos que reclaman a la Institución Provincial. Robisco les ha instado a que, primero, salden las deudas que sus ayuntamientos mantienen con diversos organismos e instituciones antes de criticar al resto. “El caso de Azuqueca no está muy lejano al de Pioz”, ejemplificaba, “el endeudamiento del consistorio azudense es de tal magnitud que, siendo un municipio de unos 25.000 habitantes, supera con creces a la capital que cuenta con unos 85.000 habitantes”. SIGUE
En este sentido, Robisco añade que “su falta de liquidez le ha llevado a pedir un crédito similar al de Guadalajara capital para pagar a proveedores”.
Además, el Ayuntamiento de Azuqueca “debe a la Diputación más de tres millones de euros, ya que no ha pagado ni al Consorcio de Bomberos ni los impuestos que provienen del IAE (Impuesto de Actividades Económicas) desde hace cinco años y que van a favor de la Diputación”. A todo esto, hay que añadir lo que debe a los bancos y a la Mancomunidad de Aguas del Sorbe (MAS), es decir, “debe a todo el mundo”, apunta el portavoz del Grupo Popular. Derivado de esta situación “las políticas de estos años han sido nefastas para los azudenses y las inversiones nulas”.
El caso del Ayuntamiento de Marchamalo no dista mucho del de Azuqueca, puesto que el alcalde “es de la misma escuela de Pablo Bellido y Emiliano García Page, de la de yo invito y tú pagas”. El alcalde Marchamalo, Rafael Esteban, no paga los más de 400.000 euros que debe en concepto de transporte urbano a Guadalajara y, por tanto, los vecinos de Guadalajara deben pagar por su mala gestión”. “No paga a la MAS y su cuestionable política hace que los vecinos no vean el desarrollo que merecen o han merecido en los años de bonanza económica”.
“Los malos pagadores perjudican a los municipios que han sabido administrarse con rigor y austeridad; el que no paga impide al resto beneficiarse de otras inversiones que pudiera hacer la Diputación o las que pueden tener derecho por estar pertenecer a la MAS”, ha finalizado Robisco instando a ambos alcaldes a gestionar los recursos con responsabilidad.
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