El otro deporte
Africa Egido
Miércoles 22 de octubre de 2014
Un cocinero explicaba la pasada semana a los medios de comunicación, cómo preparó el famoso solomillo, supuestamente “contaminado” con clembuterol, que degustó Alberto Contador.
La organización agraria UPA defendía entonces, indignada, el buen estado de su ganado vacuno. Un médico barcelonés recordó al día siguiente haber ideado un método infalible para detectar en la sangre restos del plástico que transportaría una transfusión destinada al engaño. Un grupo de científicos, a muchos kilómetros de distancia, comenzaba simultáneamente a analizar el “pasaporte biológico” de un tri-campeón del Tour de Francia, reconvertido en protagonista de una de las novelas de espionaje que periódicamente publica el ciclismo.
M ientras un diario francés argumenta autotransfusiones maléficas para hacer añicos cualquier éxito deportivo, se acerca el “nudo” de la novela: la (in)justicia deportiva. La tensa espera vuelve a copar portadas que hablan de culpabilidad o de inocencia, que abren debates públicos sobre médicos contaminantes y se olvidan de montañas, contrarrelojes o largas horas sobre las dos ruedas.
E n septiembre, se celebró el 120 aniversario del nacimiento de Agatha Christie. Ella habría encontrado en el ciclismo reciente un buen caldo de cultivo para sus novelas detectivescas. No faltarían los detectives, ni los sospechosos, ni si quiera el veneno que siempre protagonizó sus bestsellers. Aquí habría encontrado a pertinaces investigadores, dedos acusadores, víctimas de las que desconfiar e incluso vampiros, dispuestos a dar un toque distinto a su obra literaria. El desenlace aún está por escribirse.
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