CASTILLA-LA MANCHA

Greenpeace denuncia que Castilla La Mancha desprecia sus humedales y opta por no conservarlos

Las Tablas de Daimiel, hoy por hoy, ya no existen. En la actualidad es un parque artificial, con solo el 2% de la superficie inundable original con lámina de agua. Además, está lámina hídrica es mantenida con bombeo de agua subterránea y con un trasvase desde el río Tajo

REDACCION | Miércoles 01 de febrero de 2023

Mañana se celebra el Día Mundial de los Humedales, ecosistemas mixtos (terrestre-acuáticos) imprescindibles para la biodiversidad y el ser humano, dado que son una fuente de agua y alimentos, permiten la recarga de acuíferos y son excelentes sumideros de CO2 que permiten mitigar el cambio climático. A pesar de ello, España ha demostrado ser un país que ha despreciado estas joyas de la biodiversidad: Ya han desaparecido más del 60%.

La organización medioambiental Greenpeace ha denunciado que en Castilla La Mancha se encuentra uno de los peores casos: Las Tablas de Daimiel. Las Tablas de Daimiel, hoy por hoy, ya no existen. En la actualidad es un parque artificial, con solo el 2% de la superficie inundable original con lámina de agua. Además, está lámina hídrica es mantenida con bombeo de agua subterránea y con un trasvase de agua desde el río Tajo. El mismo río del que se deriva agua a la cuenca del río Segura y al que la Junta de Castilla La Mancha se opone. El último aporte externo de agua de 6 hm3, fue mediante la conocida como “tubería manchega” desde el trasvase Tajo-Segura el pasado verano de 2022. Teniendo en cuenta que este envío extra de agua se ha hecho usando una canalización que tiene prohibido por ley el uso para fines medioambientales, ya que su destino es el abastecimiento humano, si se ha usado en el Parque Nacional ha sido aprovechando el periodo de pruebas de la canalización. Finalizado este, si no se cambia la norma, no habrá más agua por esa vía, lo que firmará la sentencia de muerte definitiva de este humedal.

A este problema se suma que Las Tablas de Daimiel, que cumplirán en 2023 medio siglo como Parque Nacional, tiene un subsuelo formado por turberas naturales. Estas corren el riesgo de arder, como ya sucedió en 2009, por culpa de la desecación y sobreexplotación del agua subterránea de la que se alimenta. Sobreexplotación provocada por el cambio en los cultivos de la zona, pasando de cultivos de secado a una agricultura intensiva e industrial que devora millones de metros cúbicos de agua todos los años.

La actividad humana junto con el cambio climático están poniendo en peligro el futuro de estos humedales icónicos. El aumento de las temperaturas, la subida del nivel del mar y el descenso de las precipitaciones son presiones suficientemente importantes para poner en riesgo la supervivencia de estos ecosistemas”, ha declarado Julio Barea responsable de la campaña de aguas de Greenpeace. “A ello se suma la presión del ser humano que sobreexplota los recursos hídricos del entorno de los humedales, especialmente para alimentar una agricultura insostenible intensiva e industrial, lo que hace totalmente inviable el mantenimiento de estos enclaves a corto-largo plazo”, ha añadido Barea.

Las demandas de Greenpeace para salvar los humedales españoles y también garantizar que en el futuro tanto las personas como los ecosistemas tengan agua en calidad y en calidad pasa por:

-Cambiar la política hidráulica tradicional centrada en la ejecución de grandes obras.

-Luchar contra el grave estado de contaminación que sufren nuestras aguas continentales (superficiales, subterráneas y costeras).

-Implantar regímenes de caudales ecológicos científicamente establecidos.

-Cerrar el más de millón de pozos ilegales repartidos por todo el territorio.

-Adaptar las políticas forestales a las necesidades del país más árido de Europa.

-Aumentar el presupuesto de gestión forestal que tenga como centro de la planificación la protección de los recursos hídricos (ecohidrológica) como medida efectiva de adaptación de los bosques mediterráneos al cambio climático y, por tanto, para la protección de suelo y agua.

-Establecer una hoja de ruta de cara a incrementar la superficie dedicada a la agricultura ecológica y el uso de variedades locales adaptadas al clima.

-Reconvertir el regadío intensivo y superintensivo en explotaciones sostenibles, diversificadas y de bajo consumo de agua.

-Prohibir los nuevos proyectos de ganadería industrial y apoyar la producción extensiva, local, de calidad y ecológica.

-Reducir la cabaña ganadera en intensivo en un 50% para 2030.

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