OPINIÓN

Carta semanal del obispo de la Diócesis de Sigüenza-Guadalajara : Feliz Navidad 2022

Miércoles 21 de diciembre de 2022
Estos últimos años, muchos no hemos podido reunirnos con la familia ni con los amigos para celebrar el nacimiento de Jesucristo. Las restricciones sanitarias impuestas para evitar la transmisión del covid, además de hacer muy difícil el encuentro, nos impidieron también participar en las celebraciones litúrgicas, en las que hacemos memoria del nacimiento de Jesucristo y lo actualizamos sacramentalmente en la liturgia.

Los cristianos, además de valorar estos encuentros familiares, deberíamos tener especialmente en cuenta la participación en las celebraciones religiosas de estos días santos, que dan verdadero y auténtico sentido a las fiestas navideñas. La celebración cristiana de la Navidad nos recuerda que, en medio de las muchas ocupaciones de cada día, hemos de buscar tiempo para penetrar en el profundo sentido del nacimiento de Jesucristo como el verdadero Señor de la historia y como el Salvador de la humanidad.

Además de leer meditativamente el texto del evangelista san Lucas, en el que se narra el nacimiento de Jesucristo, deberíamos acercarnos a nuestra iglesia parroquial para participar en la eucaristía con la profunda devoción de los pastores. Como ellos, dejemos que María nos muestre a su Hijo y postrémonos de rodillas ante él, pues sigue naciendo cada día bajo las especies del pan y del vino para alimentarnos con su cuerpo y sangre.

Todos los cristianos deberíamos vivir con asombro y con profunda gratitud al Padre celestial este envío de su Hijo al mundo para ofrecernos su cercanía, para compartir nuestra peregrinación por este mundo y para regalarnos la participación en la misma vida divina. Con su nacimiento del seno virginal de la Santísima Virgen, Dios ha querido compartir nuestra humanidad para hacernos partícipes de su divinidad.

Pero Dios no solo quiere compartir su vida con nosotros en los sacramentos. Él nos invita también a compartir nuestra existencia con los marginados de la sociedad, en los que se hace especialmente presente. Desde el dolor, la pobreza, la soledad y la marginación de cada hermano, Jesús nos dirige su palabra y nos invita a descubrir su presencia en medio de nosotros. No les cerremos las puertas de nuestro corazón y ofrezcámosles la alegría del encuentro, de la amistad y de la solidaridad.

Si alguna persona tiene que estar alegre y feliz durante el tiempo de Navidad, somos los cristianos pues desde Belén de Judá nos llega la alegría del nuevo día, el día de nuestra salvación. Jesús, José y María se presentan ante el mundo como el germen de esa nueva familia que formamos los hijos de Dios, todos los bautizados. Esta alegría, que nos ofrece Jesús con su venida, os la deseo de corazón a todos los diocesanos en estas fiestas entrañables y en el nuevo año.

Con mi cordial saludo y bendición, feliz celebración de la Navidad

Atilano Rodríguez, Obispo de Sigüenza-Guadalajara



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