OPINIÓN

Carta semanal del obispo de la Diócesis de Sigüenza-Guadalajara : Jornada Mundial de los pobres

Martes 08 de noviembre de 2022
Los estudios de los expertos en economía afirman que el mundo produce hoy alimentos para que nadie muera de hambre. Sin embargo, constatamos con profundo dolor e impotencia que a los millones de personas que mueren diariamente por falta de alimentos tenemos que sumar, en estos momentos, a los hermanos que sufren hambre, emigración forzada, sufrimiento y, sobre todo, falta de cariño como consecuencia de las guerras y, más concretamente, por la guerra en Ucrania.

En medio de esta cruda realidad, el papa Francisco nos invita a celebrar la VI Jornada Mundial de los Pobres, con el lema “Jesucristo se hizo pobre por ustedes”. Estas palabras del apóstol san Pablo nos invitan a poner nuestra mirada en Jesucristo que, “siendo rico, se hizo pobre por nosotros, para enriquecernos con su pobreza” (2 Co 8, 9). El testimonio de San Pablo ilumina nuestra vida cristiana, pues nos invita a tomar conciencia de que Jesús, rico en amor, no se cierra sobre sí mismo, sino que sale al encuentro de todos, especialmente de los enfermos y necesitados. Por amor, Jesús asume la condición humana, se hace siervo obediente hasta la muerte de cruz y se queda con nosotros en el pan partido para que a nadie le falte lo necesario y pueda nutrirse con el alimento que nos sostiene en el camino y que nos conduce a la vida eterna.

Esta enseñanza, que resulta especialmente dura y difícil de entender por los discípulos y apóstoles, nos muestra, sin embargo, el camino que los cristianos hemos de recorrer, si queremos seguir a Cristo pobre y compartir el pan de la propia existencia con los necesitados para hacer posible la igualdad, para liberar a los pobres de la miseria que mata y para que los ricos y poderosos superen su orgullo y su vanidad. Muchos santos, a lo largo de la historia de la Iglesia, han seguido este camino. Concretamente, el Papa nos propone para nuestra meditación el testimonio del hermano Charles de Foucauld, canonizado el pasado 15 de mayo. Él, nacido rico, renunció a todo para seguir a Jesucristo, haciéndose así pobre y hermano de todos.

Sus palabras, comentando el Evangelio de San Lucas, pueden ayudarnos a reflexionar sobre nuestro estilo de vida y sobre nuestra respuesta a las situaciones de pobreza y sufrimiento. Decía él: “No despreciemos a los pobres, a los pequeños, a los trabajadores; ellos no solo son nuestros hermanos, sino que son también aquellos que del modo más perfecto imitan a Jesús en su vida exterior. Son los primogénitos entre los elegidos, los primeros llamados a la cuna del Salvador...Fueron la compañía habitual de Jesús desde su nacimiento hasta su muerte…No dejemos nunca de ser pobres en todo, hermanos de los pobres, compañeros de los pobres, seamos los más pobres de los pobres como Jesús, y como Él amemos a los pobres y rodeémonos de ellos”.

Con mi sincero afecto y bendición, feliz día del Señor.

Atilano Rodríguez, Obispo de Sigüenza-Guadalajara








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