Revista de Corazón
Miércoles 22 de octubre de 2014
La biblia de las revistas del corazón destaca en su portada a la princesa Letizia, centro de todas las miradas y brillante en su papel durante una semana de grandes retos tras las críticas que ha recibido la Familia Real. También en portada, la vuelta a casa de Miguel Boyer, que tras casi dos meses ingresado en la clínica Ruber, ya se recupera junto a su familia con un pronóstico muy favorable. demás, una entrevista y fotografías exclusivas de Norma Duval junto a su hijo Marc y Patricia, que serán padres en octubre. “Voy a ser abuela y estoy encantada”, asegura Norma. SIGUE
Norma Duval y su sospechoso rostro hinchado.-
A pesar del tiempo y de las circunstancias hay mujeres a las que no les gusta descuidar su imagen, como es el caso de Norma Duval, a la que el pasado jueves veíamos salir de una clínica especialista en tratamientos estéticos, ubicada en el selecto Barrio de Salamanca de Madrid. Con el rostro más hinchado de lo habitual, Norma Duval, que intentó ocultarse tras sus oscuras gafas de sol, seguro que visitó el centro para poner su imagen al día.
La vedette, que iba abrigada con un precioso chaquetón de piel, es una mujer que deslumbra allí por donde pasa. Una mujer atractiva que sigue conservándose estupendamente, y que no descuida su imagen. Su novio, Matthias Kühn también es responsable de la belleza y del brillo en los ojos que luce Norma, que quedaron ocultos a través de sus oscuras gafas.
Tras salir de la clínica, a la que acudió sola, Norma Duval cogió el coche y regresó a su casa. La vedette está superando la muerte de su hermana Carla, sobre todo porque sus sobrinas, las mellizas, la necesitan. Norma está hecha toda una madraza, y ha encontrado en Matthias Kühn uno de los mayores apoyos que necesita en estos momentos.
Muchos son los que le han preguntado por una posible boda con el empresario alemán, pero Norma, que se encuentra feliz junto a su actual pareja, dice que ya ha pasado por la vicaría en dos ocasiones y no tiene intención, de momento, de hacerlo por tercera vez. Aunque como dice el refrán, “no hay dos sin tres”.