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¿Lo ha hecho bien Mariano Rajoy en sus primeros 100 días como presidente?

Revsita de Prensa.- Periodista Digital

Tras el fracaso en Andalucía y la huelga general asume que tiene que explicar mejor a los ciudadanos los duros ajustes

Miércoles 22 de octubre de 2014
No han sido plácidos, no todo ha salido bien y queda mucho por hacer, pero el balance de los primeros 100 días de Mariano Rajoy en La Moncloa es muy positivo. Ningún presidente de Gobierno español ha empezado su mandato con tantas iniciativas de calado: Ley de Estabilidad Presupuestaria, reforma laboral, decreto para garantizar el pago a los proveedores, reforma del sistema financiero, modificación del sector energético y unos presupuestos draconianos para garantizar la consolidación fiscal y transmitir confianza a los mercados y a las instituciones europeas. SIGUE



En un trimestre de vertigo y usando a la incansable Soraya Saénz de Santamaría como ariete, el Gobierno popular ha sido capaz de adoptar las medidas imprescindibles para evitar el colapso económico de España, sin que los sindicatos, Izquierda Unida, el PSOE y facinerosos como los antisistema de Barcelona hayan podido paralizar el país con una huelga general o frenar las reformas.

Lo certificaron este 31 de marzo de 2012 la canciller Angela Merkael en una entrevista que publica el diario checo ‘Lidové Noviny' y el ministro alemán de finanzas, quien animó a Rajoy a continuar por la senda del cambio.

El Gobierno necesita tiempo para que la reforma laboral pase de destruir más empleo a crearlo, tiempo para que el saneamiento bancario impulse la reapertura del grifo del crédito, tiempo para que la reducción del gasto público libere recursos que dinamicen el sector privado, tiempo para que la bajada del precio de la vivienda reactive el mercado inmobiliario; tiempo para que el plan de pagos a proveedores dé oxígeno a las Pymes y todo indica que la Unión Europea y los temidos mercados se lo van a conceder.

La derrota sindical el 29-M y el rotundo fracaso de la huelga general, a pesar de las fotos y titulares apocalípticos de algunos periódicos internacionales, juega a favor de Rajoy, por mucho que Toxo y Méndez amenacen con sacar a la calle de nuevo a las huestes de CCOO y UGT.

Lo que no tiene arreglo ya y pesará como una losa toda la legislatura, es el fiasco sufrido por el PP en las elecciones andaluzas.

Ahora, bajando la escalera, resulta obvio que Javier Arenas -aconsejado por el guru Arriola y sin que nadie en la sede de Génova aportara una propuesta- se equivocó planteando una campaña de perfil bajo y no acudiendo al debate de Canal Sur.

También es cierto que a los dirigentes del PP, deslumbrados por los sondeos, no fueron conscientes de la decepción desmovilizadora que la subida de impuestos como el IRPF había producido en su propio electorado.

Pero por encima de todas esas consideraciones la clave de lo que ha ocurrido es que los andaluces han votado con la conciencia de que en tanto en cuanto la Junta siga manteniendo tirando de dinero público para mantener su modus vivendi, el Estado seguirá pagando la factura.

Las autonomías han sido hasta ahora un centro de gasto y una plataforma de poder sin responsabilidad.

Y está por ver que los mecanismos de la Ley de Estabilidad vayan a funcionar, cuando Griñan, azuzado por Valderas e IU, vuelva a las andadas y comience a despilfarrar.

En España, nos guste o no, se ha acabado la fiesta y Rajoy sabe perfectamente que el país no saldrá adelante mientras no se reforme el Estado, recortando competencias a la mayoría de las comunidades y reduciendo el entramado administrativo.

No sólo para ser más eficientes, efectivos y eficaces, sino para desactivar la bomba de relojería que le estallará al Gobierno entre las manos si sigue empeñado en no hacer nada.

Una prueba evidente de que Rajoy y el PP han visto las luces de alarma es que este 2 de abril de 2012, el presidente del Gobierno propondrá al Comité Ejecutivo de su partido-en su primera reunión desde el Congreso de Sevilla- una intensificación de la agenda reformista.

Los mandamases de La Moncloa, que durante 100 días han minusvalorado el poder de la comunicación porque se sentían sobrados, se disponen por fin a desplegar un discurso político para tartar de explicar a la ciudadanía dónde quieren ir, cómo, cuándo y por qué.

Van a necesitar y mucho a los periodistas -a algunos- y retocar bastante en sitios como TVE o RNE, pero todo se andará.

También precisará Rajoy ahondar en eso que se conoce como ‘regeneración' de España.

Aquí, en este país tan querido y a veces desventurado, no basta con que crezca el empleo, den crédito los bancos y se recupere el ladrillo; es imprescindible que cambien de verdad las cosas.


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