OPINIÓN

Carta semanal del obispo de la Diócesis de Sigüenza-Guadalajara : Permaneced en mi Amor y daréis fruto en abundancia

Martes 19 de enero de 2021
Los últimos Papas nos han invitado a todos los cristianos a emprender una nueva evangelización. Para ello, nos recuerdan que, además de recuperar el ardor evangelizador de los primeros discípulos del Señor, es preciso que revisemos también la vivencia de la comunión eclesial, pues la Iglesia, ante todo, es “signo e instrumento de la íntima unión con Dios y de la unidad de todo el género humano” (LG 1).

La comunión eclesial es el testimonio más elocuente que los cristianos podemos ofrecer al hombre de hoy de nuestra fe en Dios y la aportación más eficaz para ayudarle a descubrir a Jesucristo como el enviado del Padre: “Que todos sean uno en nosotros para que el mundo crea que tú me has enviado” (Jn 17, 24).

Ahora bien, esta vivencia de la comunión eclesial no puede ser solo el resultado de los diálogos o consensos entre los miembros de la Iglesia católica, o entre los católicos y los miembros de otras confesiones cristianas. El logro de la comunión y la vivencia de la fraternidad tienen su fundamento en la práctica de una espiritualidad de comunión que nos permita contemplar con mirada creyente el misterio trinitario y que nos impulse a contemplar a cada hermano como alguien que nos pertenece.

Solo cuando permanecemos en Cristo por la meditación de sus enseñanzas y la participación en los sacramentos, podemos avanzar en la vivencia de la comunión con Él y entre nosotros, abriendo nuevos caminos a la misión. Cuando nos dejamos transformar y purificar interiormente por las enseñanzas del Señor, estamos en condiciones de reconocer todo lo bueno y positivo que hay en los hermanos, rechazando así las tentaciones que engendran competitividad, envidia y ganas de hacer carrera.

La celebración de la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos que, Dios mediante, tiene lugar desde el día 18 al 25 de enero, nos recuerda la necesidad de permanecer en el amor de Jesucristo y en sus enseñanzas para dar frutos de comunión y de buenas obras. La verdadera comunión con Cristo tiene el poder de unirnos a todos los cristianos en la búsqueda de la unidad y en la construcción diaria de la misma.

Escuchando una vez más el deseo y la súplica de Jesús al Padre para que todos seamos uno, es urgente que las distintas confesiones cristianas sigamos ofreciendo al mundo el testimonio de la acogida, del encuentro y del amor de Dios. Como nos decía el papa Francisco en el documento firmado en Jerusalén con el Patriarca Bartolomé II, el día 25 de mayo, de 2014: “Mientras nos encontramos aún en camino hacia la plena comunión, tenemos ya el deber de dar testimonio común del amor de Dios a su Pueblo, colaborando en nuestro servicio a la humanidad”.

Con mi sincero afecto y estima, feliz día del Señor.

Atilano Rodríguez, Obispo de Sigüenza-Guadalajara




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