OPINIÓN

Los versos sueltos de Natalia : En el sigilo de la noche

Miércoles 28 de octubre de 2020
Celosa de la almohada sobre la que se duermen sus sueños, acerca su cabeza inquieta y la cubre con su melena rojiza y leonina.

Así, por la respiración entrecortada de su sopor, se cuela el perfume intenso de su piel que llega hasta lo más inconsciente de su mente para que solo pueda soñar con ella.

Celosa de la luna que se cuela por las rendijas de la persiana e ilumina de forma sutil su pelo alborotado y negro coloreándolo con pinceladas plateadas, la eclipsa sin piedad fijando en ella su mirada dorada y posesiva. La luna se esconde tras una nube de indiferencia sin importarle para nada sus recelos.

Celosa de la sábana blanca y sudorosa que se apropia de su cuerpo moreno envolviéndolo con un abrazo asfixiante, la aparta lanzándola al suelo que la acoge en el silencio impasible de la noche.

Se sienta a horcajadas encima suyo cubriendo su fortaleza con una piel rosada, suave, hambrienta. Él apenas se mueve, y murmura algo ininteligible que ella cree que es su nombre. Sonríe.

Celosa de la brisa que entra repentinamente por la ventana y eriza como si fuera un beso cálido su vello; atrapa con los labios su boca carnosa y la invade con la lengua puliendo despacio la blancura de sus dientes gitanos. Solo ella sabe besarlo. Solo ella puede hacerlo.

Se despierta por el sonido de tantos celos infundados, y la ve encima suyo, ocupando el cielo que ha robado a la luna, cubriendo su cuerpo despojado de embozo, besando su boca para conquistar su aliento, cabalgando en la oscuridad cual guerrera que no teme al sigilo de la noche.

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