OPINIÓN

Carta semanal del obispo de la Diócesis de Sigüenza-Guadalajara : Evangelizados para poder evangelizar

Miércoles 12 de agosto de 2020
Los cristianos hemos recibido el encargo del Señor de salir hasta los últimos rincones de la tierra para anunciar el Evangelio y para ser buena noticia de la salvación de Dios. Si estamos convencidos de esta enseñanza evangélica y nos duele la indiferencia religiosa de tantos bautizados, no podemos refugiarnos en nuestras seguridades. Impulsados por la fuerza del Espíritu Santo, que no cesa de actuar en la Iglesia y en el mundo, hemos de salir con la Buena Noticia en el corazón hasta las “últimas periferias humanas”.

Esta salida misionera hemos de hacerla con el rumbo bien definido, es decir, hemos de conocer bien el punto de partida y los pasos a dar para llegar a la meta. Nunca, pero mucho menos en nuestros días, será posible evangelizar sin mantener una relación íntima con Cristo, sin conocer la realidad a evangelizar y sin descubrir la voluntad del Padre celestial en cada instante de la vida y de la misión.

Jesucristo es siempre el Evangelio, la Buena Noticia, y el modelo de todo evangelizador. Él es siempre el que nos llama y envía en misión porque nos ha amado y nos ama siempre primero. Si perdemos esta referencia, con el paso del tiempo olvidamos que somos misioneros y llegamos a pensar que la evangelización depende de nosotros, de nuestros esfuerzos y pensamientos.

Por eso, antes de evangelizar y para poder evangelizar, tenemos que dejarnos evangelizar por la invocación del Espíritu, por la meditación frecuente de la Palabra y por la participación gozosa en los sacramentos. Solo, desde la íntima comunión de vida y amor con Cristo, podremos decir la Palabra con credibilidad a nuestros semejantes.

Las reflexiones del sínodo diocesano serán una valiosa ayuda para descubrir las periferias humanas a las que el Señor nos envía. Tal vez en nuestra familia, en la parroquia y en los lugares de trabajo, podremos descubrir que muchos hermanos no conocen a Dios o que viven como si no existiese.

Pero, no basta descubrir las carencias y pobrezas de quienes viven lejos del Señor y
de los hermanos, el cristiano tiene que ser consciente de sus propias pobrezas y, por lo tanto, debe preguntarse con frecuencia si está dispuesto a salir de sus criterios y de sus intereses personales para avanzar en el camino del seguimiento del Maestro. Es más, el evangelizador debería preguntarse también por los pasos concretos del camino que el Señor le muestra para llegar a la meta, contando siempre con la ayuda de la gracia.

Durante los encuentros sinodales, el Señor nos interrogará no sólo por los pasos a dar para seguirle más de cerca y para crecer en la amistad con Él, sino que nos preguntará también si estamos dispuestos a seguir recorriendo el camino en soledad o, por el contrario, vemos la necesidad de recorrerlo contando con los restantes miembros de la comunidad cristiana, a la que hemos sido incorporados por pura gracia en el bautismo.

Con mi sincero afecto y bendición, feliz día del Señor.

Atilano Rodríguez, Obispo de Sigüenza-Guadalajara


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