Miércoles 22 de octubre de 2014
"¿Puede alguien pensar que yo no quería que todo esto se solucionase por las buenas y que se quedase en la familia? ¿Pueden mis padres o hermanos decidir con qué persona tengo que compartir mi vida? ¿Acaso ellos no se han casado con quien han querido?”. Estas fueron las preguntas retóricas que Arantxa Sánchez Vicario lanzó en el acto de presentación de sus memorias, ¡Vamos! Memoria de una lucha, en las que acusa a su familia de haberla llevado a la ruina. SIGUE
Arantxa, muy nerviosa durante toda la rueda de prensa, al borde de la lágrima, afirmó además que no podía seguir “fingiendo una relación que no existía” con su familia. “Es así desde hace tiempo, como sabe mucha gente”. “Mis padres han ejercido un control sobre mí que me ha anulado”, añadió. "¿Por qué se tienen que buscar culpables en mis decisiones? Soy la misma persona de siempre, solo que ahora decido lo que quiero decir. No quiero esconderme. No soy desagradecida. Siempre he agradecido su apoyo. Necesito recuperar la normalidad. Mis hijos son pequeños y quiero que estén al margen de todo".
Al finalizar el acto, ante el aplauso de los asistentes, Arantxa Sánchez Vicario rompió a llorar. La extenista ha sido muy criticada pues vetó las preguntas de la prensa a la que ella misma había convocado. La deportista limitó a contestar ciertas preguntas redactadas por la propia editorial sobre su carrera y posteriormente leyó un breve comunicado en relación a los pasajes del libro que han suscitado verdadero interés en los medios. "No puedo hablar mucho. Ya lo harán mis abogados", se justificó.
Las preguntas retóricas que cazó Arantxa durante la rueda de prensa ponen el acento en la complicada relación que han mantenido siempre su último marido, Josep Santacana, y el resto de su familia.
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