DEPORTES

El Queso Mecánico de Benito Floro

Viernes 19 de julio de 2019

El Albacete Balompié se ha quedado a las puertas de regresar a la Primera División del fútbol español. Después de terminar la temporada regular en tercera posición, a solo un paso del ascenso directo, el cuadro dirigido por Ramis no pudo superar el cruce contra el Mallorca, equipo que hizo saltar por los aires los pronósticos de más de una casa de apuestas y que ha terminado siendo el tercer y último equipo en subir a la máxima categoría, junto con Osasuna y Granada.



El Queso Mecánico, la revolución del fútbol modesto

A finales de los 80 y principios de los 90, el Albacete entrenado por Benito Floro escribió una de las páginas más fascinantes del fútbol español.

En la temporada 89/90 el conjunto manchego militaba en la 2ªB española. Aquel año, el cuadro albaceteño logró liderar con solvencia su grupo y se ganó una plaza en la categoría de plata.

Al año siguiente, en el curso 90/91, el Albacete continuó con su buen fútbol y, siendo un recién ascendido, logró la proeza de finalizar la temporada como líder de Segunda, con lo que consiguió un billete directo para jugar la campaña siguiente en Primera. En solo dos años, el equipo de Benito Floro había pasado del infierno de la 2ªB a la gloria de la Primera División.

El cuadro manchego, lejos de amilanarse y acusar el cambio de categoría, sorprendió a todos en la 91/92 y mostró un desparpajo y un descaro inusuales para un equipo que acababa de subir a Primera. No solo no descendió, como todos esperaban, sino que sumó 15 jornadas seguidas sin perder y concluyó la temporada en la séptima posición de la tabla, quedándose a tan solo un punto de los puestos que daban acceso a jugar la Copa de la UEFA, actual Europa League.

Con sus actuaciones, el Albacete se ganó el sobrenombre de Queso Mecánico, una forma socarrona de comparar al modesto equipo manchego con uno de los equipos icónicos de la historia del fútbol: la Naranja Mecánica, aquella selección holandesa que, liderada por Johan Cruyff, practicaba un fútbol total y que ha quedado grabada para siempre en el imaginario colectivo.

Tras aquel primer año, el Real Madrid llamó a la puerta de Benito Floro, que se fue a la capital a buscar una gloria que finalmente no encontró. Cinco años permaneció el Albacete en Primera, que no pudo repetir su gran actuación inicial en ninguna de las siguientes temporadas, pero que en la 94/95 llegó hasta las semifinales de la Copa del Rey, siendo eliminado por el Valencia.

Los hombres de Benito Floro realizaban un fútbol vistoso en el que las jugadas de estrategia tenían una importancia fundamental. Su jugador franquicia fue el mediapunta uruguayo José Luis Zalazar, un futbolista con un golpeo extraordinario que anotó 57 goles en los 180 partidos que jugó en Primera División, además de los 15 tantos que consiguió en la 90/91 en Segunda.

La pareja de delanteros formada por Antonio y el “Toro” Aquino, la zurda sedosa de Menéndez, el corazón del capitán Catali, la profundidad de Delfí Geli o la seguridad del guardameta costarricense Conejo siempre serán recordados en Albacete por asombrar a toda España con su juego.


Noticias relacionadas