OPINIÓN

Voto meditado

Domingo 31 de marzo de 2019
Nuestro temperamento es tan peculiar y tiene tantos matices, que podría decirse que cada español sería capaz de crear su propio partido político. El problema que se suscitaría, evidentemente, es que no habría un edificio parlamentario lo suficientemente amplio para recoger tanto representante y tanta idea.

Descartada la elucubración, pasemos a lo tangible. Tras la denominada por Pedro Sánchez “moción de censura instrumental para convocar de inmediato elecciones generales”, tras el apoyo obtenido por comunistas radicales e independentistas catalanes -entre otros- y tomado el gusto por el flamante presidente al “Falcón” como medio habitual de transporte a las bodas familiares y conciertos musicales con gran despliegue de medios (públicos), a los enchufes conyugales y a las vacaciones exclusivas, nos encontramos que no tenemos, a estas alturas, Presupuestos Generales del Estado. Extremo éste que ha provocado la convocatoria de elecciones generales, aunque no ha evitado que el presidente en funciones haga uso semanalmente (“viernes sociales” les llama) del dinero público, como indirecto medio de propaganda de su candidatura (trampa saducea, le llamo yo).

Pues bien, nos encontramos ante unas elecciones especialmente importantes –me atrevería a decir que las que mayor trascendencia van a tener desde la Transición- y cuyo resultado va a condicionar, ineludiblemente, nuestro futuro, el de nuestros hijos e, incluso, la propia configuración de nuestro Estado.

Si usted es independentista catalán, comunista radical, o le inspira alguna confianza Pedro Sánchez como futuro presidente del Gobierno, ya puede dejar de leer si no lo hizo antes: vote según su conciencia y ya está.

Si no es el caso, convendrá conmigo que lo realmente decisivo en este trance es que Pedro Sánchez no vuelva a La Moncloa. Y los que así pensamos, tenemos que tener muy presente -y más en circunscripciones electorales pequeñas como la nuestra- que la fragmentación del centro derecha con la ley D´Hondt nos perjudica, de manera que, cuanto más pequeño es el número de escaños a repartir, menos proporcional resulta el reparto de votos. Dicho de otra forma, el voto a una determinada opción del centro derecha no será lo suficientemente relevante para que ésta obtenga un solo escaño, pero sí para que no alcance un escaño más el partido de centro derecha mayoritario en la circunscripción. Y el beneficiario de ello será quien no queremos que vuelva: Pedro Sánchez.

De ahí que sea más importante que nunca en estas próximas elecciones meditar nuestro voto para evitar que a Pedro Sánchez pueda llegar a servirle de apoyo el voto naranja o el de quienes, desde su desencanto, plantean algunas propuestas más que cuestionables constitucionalmente.

Meditar nuestro voto para analizar la experiencia de gobierno de las opciones que se nos presentan, su credibilidad, su trayectoria, su capacidad de diálogo y de gestión y, ante todo, la coherencia de sus planteamientos; en definitiva, el VALOR SEGURO que representa el Partido Popular.
  • Pepe Serrano Siquier.

Candidato al Congreso de los Diputados por Albacete y exdecano del Colegio de Abogados de Albacete

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