OPINIÓN

Carta semanal del obispo: “Convocatoria del Sínodo Diocesano”

Miércoles 21 de noviembre de 2018

El próximo día 2 de diciembre comenzamos el tiempo litúrgico del Adviento. Las lecturas de la Palabra de Dios nos invitarán a levantarnos de nuestras postraciones y a ponernos en pie para acoger a Cristo que viene para liberarnos de nuestros pecados, para ofrecernos su salvación y para fortalecer nuestra esperanza.

Durante este tiempo de expectación gozosa, mientras llega la última venida del Señor con poder y majestad, todos los cristianos somos convocados a experimentar por medio de la fe su presencia permanente y real en la Eucaristía. Así, acompañados por el único Señor de nuestras vidas, podremos descubrir su amor y experimentaremos la invitación a ser sus testigos en medio del mundo.

La convocatoria oficial del sínodo que, Dios mediante, tendrá lugar a las 17 horas del día 2 de diciembre, en la Catedral de Sigüenza, es ante todo un acontecimiento de gracia para nuestra diócesis. Todos los bautizados, convocados y congregados por el único Señor, podremos dialogar sobre los principales desafíos pastorales, buscaremos juntos los caminos más idóneos para la evangelización y tomaremos las oportunas decisiones para actuar siempre como discípulos misioneros.

Por medio de estas líneas, tengo la inmensa alegría de invitaros a todos los sacerdotes, miembros de la vida consagrada y fieles laicos, a participar en la celebración de la Santa Misa, en la que daremos incesantes gracias a Dios por este inmenso regalo para nuestra diócesis y en la que invocaremos la fuerza del Espíritu para que nos ayude a caminar juntos y a descubrir en todo momento la voluntad de Dios.

Soy consciente de las muchas obligaciones y responsabilidades que, con frecuencia, nos abruman a todos, pero la apertura de un sínodo no sucede con frecuencia. Por eso, os invito a aparcar por unas horas otras preocupaciones y actividades para experimentar, desde el primer momento, la comunión y la sinodalidad con todos los diocesanos.

Si por enfermedad o por otras razones objetivas, no puedes asistir a esta Eucaristía, te agradecería que ese día y cada uno de los días del sínodo no dejes de invocar a Dios para que la gracia divina descienda abundantemente sobre cada diocesano. De este modo, todos podremos crecer en la identificación con Jesucristo y podremos encontrar nuevos caminos para anunciar, con nuevo ardor y nuevos métodos, la alegre noticia del Evangelio a nuestros hermanos.

En medio de las oscuridades y dificultades del camino que hemos de recorrer, necesitamos pedir y acoger la luz de Dios para no sucumbir ante las ideologías del momento. María, Madre de la Iglesia y Madre nuestra, nos mostrará siempre el rostro de su Hijo para fortalecer nuestras rodillas vacilantes y para ayudarnos a crecer en el servicio a los hermanos, especialmente a los más pobres y marginados.

Con mi sincero afecto y estima, recibe un abrazo fraterno.

Atilano Rodríguez, Obispo de Sigüenza-Guadalajara


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