OPINIÓN

Carta semanal del obispo: “Sinodalidad”

Miércoles 24 de octubre de 2018

Durante las últimas décadas, en los tratados de eclesiología, en los documentos del Magisterio y en la misma actividad pastoral, suele utilizarse con frecuencia la palabra “sinodalidad”. Como esta palabra será utilizada con frecuencia, durante la celebración del próximo sínodo diocesano, considero conveniente explicar el significado de la misma para que todos podamos familiarizarnos con ella.

Ante todo, tendríamos que decir que la “sinodalidad” expresa el modo peculiar que define la vida y la misión de la Iglesia de Jesucristo y que se concreta en el caminar juntos, el reunirse en asambleas del Pueblo de Dios, convocados por el Señor, bajo la guía del Obispo de la diócesis, para anunciar y dar testimonio del Evangelio.

Esta sinodalidad entre todos los miembros del Pueblo de Dios debe concretarse y expresarse cada día en el modo ordinario de vivir y de obrar la Iglesia, en la actividad pastoral de las parroquias, en el funcionamiento de los distintos organismos diocesanos y en las reflexiones pastorales de los movimientos apostólicos.

Para que esta vivencia de la sinodalidad sea posible, es preciso que todos los cristianos permanezcamos a la escucha de la Palabra de Dios, participemos en la celebración de la Eucaristía y vivamos la fraternidad. Si partimos de aquí, todos estaremos en condiciones de colaborar en la misión de la Iglesia, valorando y apoyando los distintos ministerios y funciones donados por el Espíritu Santo a cada bautizado.

Pero, además, la sinodalidad también designa, en un sentido más concreto y específico, determinado por la teología y por las normas canónicas, aquellas estructuras eclesiales o procesos en los que se expresa y se concreta la naturaleza sinodal de la Iglesia, tanto en el nivel local, como en el regional y universal de su realización.

Pensando en el nivel local, es decir, en nuestra diócesis, la sinodalidad se manifiesta y concreta en la misma celebración del sínodo diocesano y en su realización. Este acontecimiento eclesial, que he de realizarse según los procedimientos aprobados por la disciplina eclesiástica, ha de involucrar a todo el Pueblo de Dios, bajo la presidencia del Obispo, en comunión con el Santo Padre.

El principal objetivo de la celebración del sínodo diocesano ha de ser el discernimiento del camino pastoral a seguir en el futuro para impulsar la evangelización en la Iglesia diocesana, contando con la participación activa de todos los bautizados. Para que las conclusiones del sínodo no sean el fruto de los propios deseos, todos, pastores y fieles, hemos de permanecer atentos a la acción del Espíritu Santo.

Con mi sincero afecto y bendición, feliz día del Señor.

Atilano Rodríguez, Obispo de Sigüenza-Guadalajara


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