OPINIÓN

Carta semanal del obispo: “Atrévete a ser misionero”

Miércoles 24 de enero de 2018

En mi último artículo afirmaba que el seguimiento de Jesús comporta, entre otras cosas, disponibilidad y apertura de mente para recorrer su camino y para no cerrarse en los propios criterios. El Evangelio nos recuerda que Jesús, cuando convoca a los apóstoles y a los discípulos antes de enviarlos a predicar el Evangelio hasta los confines de la tierra, les invita a estar con Él, a descubrir su amor y a experimentar la fuerza de su salvación.

Muchos cristianos, sacerdotes, consagrados y cristianos laicos, después de acoger la llamada del Señor al seguimiento y a la misión, no dudan en dejar tierra, familia y bienes materiales para compartir su fe en Jesucristo con niños, jóvenes y adultos en otros continentes. Estos discípulos misioneros viven y actúan con la honda convicción de que no es posible permanecer indiferentes ante el pecado, la pobreza y el olvido de Dios.

Pero, aunque estos hermanos misioneros merecen nuestra admiración y gratitud por su disponibilidad incondicional a la llamada del Señor, todos los cristianos, en virtud del sacramento del bautismo, aunque no salgamos de nuestra tierra ni nos distanciemos de nuestra familia, somos enviados por la fuerza del Espíritu Santo para ser testigos del amor y de la salvación de Dios en nuestras parroquias, familias y ambiente social.

La jornada de la Infancia Misionera que celebramos el día 28 de enero es una invitación a revisar nuestra vocación misionera y a fomentar el espíritu misionero en los niños. Es muy importante que los más pequeños descubran en la catequesis, o en otros ámbitos de la formación cristiana, que el Señor cuenta con ellos para ser sus misioneros mediante la oración, la atención a los necesitados y la ayuda solidaria a los niños con los que conviven o viven en otros países.

Con el lema “Atrévete a ser misionero”, el Secretariado de la Infancia Misionera, que promueve e impulsa la ayuda recíproca entre los niños de todo el mundo, les hace en este día una especial invitación a ser misioneros en la vida ordinara. En nuestro mundo secularizado, los niños, con su testimonio de fe y de amor a Jesucristo, han de ser los mejores catequistas de sus padres, de sus hermanos y compañeros de colegio.

Los adultos hemos de poner todos los medios a nuestro alcance para que se respeten en todo momento los derechos de los niños, para que no sean maltratados ni se les niegue en ningún momento la posibilidad de vivir el futuro con esperanza. Cuando esto no sucede, estamos frustrando el desarrollo de su vocación y de su misión en la Iglesia y en la sociedad.

El papa Francisco, tan preocupado siempre del respeto y del cuidado de los niños, con ocasión de la Jornada de la Infancia Misionera les anima a que sean atrevidos y valientes en la vivencia del seguimiento de Jesucristo para construir un mundo de hermanos en el que sea posible la solidaridad y la colaboración entre todos, superando razas y fronteras. Oremos por los niños para que asuman con gozo esta gozosa misión.

Con mi sincero afecto y bendición, feliz día del Señor.

Atilano Rodríguez, obispo de Sigüenza-Guadalajara


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