GUADALAJARA

La Cabalgata de los Reyes Magos culmina la Navidad en el Umbral del Ocejón

REDACCION | Sábado 06 de enero de 2018
La villa de Tamajón despidió el año 2017, y ha entrado en el año 2018, fiel a sus costumbres. Por un lado, el pasado día 30 de diciembre, el V Certamen de Villancicos de la villa agallonera le ponía la banda sonora a la Navidad con los sones del folclore popular y de los villancicos de la Sierra Norte de Guadalajara. Actuaron tres grupos, vecinos y hermanos, como son los Cencerrones de Cantalojas, la Real Zambombada de Atanzón, y la Ronda de Hita.

Más de doscientas personas disfrutaron de una magnífica tarde festiva, en la que sonaron las tonadas típicas de la Navidad, pero también otras, como la jota, que fue bien cantada y mejor bailada en el Centro Social de Tamajón. Además guadalajareños de todos estos pueblos compartieron también una degustación gastronómica de las tradiciones agalloneras de la matanza, a base de migas, gachas y limonada.

El día de Nochevieja, fueron muchos los tamajoneros que se acercaron a recibir el año a los pies de la Torre del Reloj, que se eleva por encima del Centro Social. Como ocurriera por primera vez en las Navidades de 1901, las campanadas del reloj, le dieron la bienvenida al 2018, con decenas de vecinos comiendo las uvas a sus pies. Después de oírlas, se encendió la luminaria que los operarios del Ayuntamiento habían preparado unos días antes, haciendo acopio de la leña. Tamajón, tradicionalmente, siempre ha recibido el año nuevo al calor del fuego.

Un espectacular castillo de fuegos artificiales hizo subir bien alta la alegría agallonera. Por último, esta tarde, y para poner fin al programa de actividades de la Navidad, algunos vecinos del pueblo afirman haber visto bajar a los Reyes Magos procedentes de la cumbre del pico Ocejón.

Poco después, Melchor, Gaspar y Baltasar aparecían en la Plaza Mayor. Allí fueron recibidos por el alcalde de Tamajón, Eugenio Esteban. Fieles a su costumbre, se acercaron a la residencia de la Virgen de los Enebrales. Allí entregaron colonias, geles y cremas a cada anciano, y además, les llevaron chocolate calentito y un roscón para merendar. Después de adorar el Belén, construido por los propios residentes, ayudados por las trabajadoras del Centro, Melchor, Gaspar y Baltasar se acercaron al local social de la calle de Enmedio, puesto que la lluvia ha impedido que recorrieran el pueblo.

Allí han entregado un libro y un comic a todos los niños y mayores que se han acercado, además han brindado con los agalloneros por el año nuevo, y comido un trocito de roscón para coger fuerzas. No en vano, tienen muchas ilusiones que colmar esta noche.

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