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INTERVIU Los 4 minutos perdidos de Diana Quer

REDACCION | Miércoles 23 de agosto de 2017
La vida de Diana Quer cambió en 4 minutos. Después de que un coche con varios hombres en su interior se acercara a ella y la abordara. Entre las 2.42 y las 2.46 de la madrugada, la señal de su teléfono demuestra que Diana estuvo en la misma zona: hablando, discutiendo y luego quizá luchando por su vida.

La señal de su teléfono reaparece en Boiro y luego en Taragoña, donde sus captores lo arrojaron a la ría. Lo que ocurrió en ese breve espacio de tiempo es la clave para entender qué le hicieron y dónde llevaron a la joven madrileña el 22 de agosto del pasado año. Diana Quer López-Pinel, 18 años, regresaba andando a su casa de verano en A Pobra do Caramiñal (A Coruña) el 22 de agosto de 2016. A las 2.40 de la madrugada escribió un mensaje de whatsapp a un amigo. Un “gitano”, uno de los feriantes que había acudido a trabajar a la verbena del pueblo aquella noche, la estaba llamando y la estaba “acojonando”.

Dos minutos después añadió que la había acosado: “morena, ven aquí”. Su amigo le pregunta entonces qué le ha contestado. Diana ya no da más señales de vida. Hasta hoy. Un año después de la desaparición de la joven madrileña, la Guardia Civil ha hecho miles de gestiones y ha elaborado una hipótesis que es la que considera más probable. Un coche ocupado por “al menos” dos hombres abordó a Diana poco después de que enviara esos mensajes, cuando ella iba hacia su casa. A las tres menos siete minutos, el teléfono móvil de Diana estaba ya en Boiro; a las tres menos dos minutos, en Taragoña, donde sus secuestradores lo lanzaron a la ría. Luego, el silencio. El teléfono móvil murió bajo el agua a las cuatro y diez de aquella madrugada.

Sorpresa.-
La investigación del teléfono móvil de Diana ha reparado, en cambio, una sorpresa. Según ha podido saber interviú, el teléfono (y por tanto Diana) no se movió de la zona de cobertura de A Pobra do Caramiñal durante cuatro minutos desde que sus captores se acercaron a ella y la abordaron.

“Es el mayor espacio de tiempo, casi cinco minutos, donde el teléfono de Diana no se mueve. En ese tiempo pasó algo decisivo y que aún no sabemos”, admiten fuentes del caso. Diana estuvo con sus secuestradores esos minutos, hablando, discutiendo, quizá luchando por su vida. “La señal del teléfono demuestra que Diana está ese rato por la zona”, confirman otras fuentes. La Guardia Civil, de hecho, rastreó la zona, pasada la pizzería donde fue vista por última vez Diana Quer, en busca de cualquier pista o señal de violencia. “Se buscaron huellas de frenada brusca, restos de un faro, de cristales, ropa de Diana, un bolso, restos microscópicos de sangre… No se encontró nada, salvo cuando la madre recuperó una goma del pelo de su hija, dos días después”, explica una persona que conoce bien las pesquisas. No fue un atropello.



En efecto, fuentes judiciales confirmaron que la Guardia Civil rastreó durante meses talleres en busca de coches con posibles huellas de golpes o accidentes, no halló frenadas sospechosas y descartó finalmente la tesis de un posible atropello sufrido por Diana y que los ocupantes del coche se hubieran deshecho de su cuerpo por miedo.

Desde SOS Desaparecidos, la asociación que ayuda a la madre de Diana y colabora en las investigaciones, Joaquín Amills ratifica que faltan esos cuatro minutos donde Diana no salió de la zona de A Pobra a pesar de que ya estaba con sus secuestradores. Amills cree que el ataque a Diana fue premeditado y que sus captores pudieron separarla de su teléfono para despistar a los investigadores. En ese caso, explica, harían falta dos coches implicados y una planificación detallada. El secuestro de Diana habría sido, entonces, algo con un componente más personal.

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